Una región resentida por la baja de la actividad productiva

La crisis social
y económica que estamos viviendo en la Región de Magallanes y Antártica
Chilena es única y exclusivamente responsabilidad nuestra. No tenemos
diversidad económica a la cual recurrir en casos como estos. Ante
nuestros ojos desfilan a diario la enorme cantidad de pérdidas de
puestos de trabajo en nuestra región, como nunca habíamos visto. En
Magallanes, los mismos actores políticos y líderes de opinión han
validado ciertas actividades como fundamentales en el desarrollo
económico de Magallanes. Por ello, es penoso darnos cuenta de que han
sido ellos mismos -incluidos parlamentarios- los que le pusieron la
lápida a algunas actividades fundamentales como la minería y también han
puesto muchos reparos a la salmonicultura, actividad que está generando
importantes ingresos para la zona más austral del país. Por eso es
importante mirar a futuro, a un futuro que quizás hoy lo vemos incierto,
pero al que hay que apostar con actividades productivas que nos generen
un bienestar para habitar esta tierra magallánica. Hay que saber cuidar
lo que tenemos, por ejemplo
,
con otras actividades como la pesquera, la forestal o la energía
eólica. El turismo no lo es todo en Magallanes. Ahora nos veremos
seriamente resentidos y es por eso que hay que mirar al futuro con una
amplitud. No quedarnos en lo de siempre, cuyos provechos generalmente
los obtiene el Estado y no el ciudadano de a pie. Es prioritario darnos
cuenta de que el desarrollo de una región como Magallanes debe estar
cimentado en sólidas bases, entregando espacios para un desarrollo
económico y social que satisfaga las necesidades de su población y no
sólo intereses personales, basados en políticas populistas y añejas.

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