Una sociedad perfecta

Todo
ser humano tiene sueños, deseos y esperanzas, nadie puede rebatir lo
contrario, tengo una pregunta ¿Cómo podemos lograr una sociedad
perfecta, con seres humanos imperfectos? La respuesta es imposible,
¿verdad?

“A
estas altura de mi vida no busco ser parte de un cuento con final
feliz… solo busco ser feliz sin tanto cuento” no sé quien escribió este
pensamiento pero me identifica y me hace mucho sentido.

El
cuento de la “igualdad”, el cuento de la “educación de calidad y
gratis”, el cuento de la “pensión y jubilación digna”, el cuento de un
“Chile verde y multicolor con una bandera negra” etc. hay muchos más,
claro que sí, tienen un final feliz, pero para quien vende el cuento.
No para nosotros los ciudadanos de a pie, hoy varios de estos cuentos
están en modo espera, espere estamos trabajando por usted (proceso
constitucional), mientras tanto nosotros te damos de tus ahorros, sí,
es tu dinero y mereces recibir un 10%, y nosotros lo vendedores de
sueños utópicos recibimos un millonario sueldo, que pagan ustedes
ciudadanos, los mismo que esperan el final feliz.

Recordé
otro título de un cuento “Progresismo”, que supuesta, los cándidos lo
interpretar como progreso, gran error vecino, eso no significa
progreso, te lo explico cada vez que usted lee un “ismo” en una
palabra o concepto, se refiere a un movimiento de tipo artístico,
filosófico, cultural y literario, usado principalmente a movimiento
efímero, sí, efímero o de corta duración, pasajero, por lo tanto se
entiende como un pensamiento filosófico, nada más que eso, podemos
llegar una vez más al concepto de utopía, al irreal. Como utopía se
denomina la idea, ideación o representación de una civilización ideal,
fantástica, imaginaria e irrealizable, paralela o alternativa al mundo
actual.

Insisto,
a esta altura de mi vida ya no quiero cuentos, hemos sido testigos de
que hoy existe una nueva disciplina en la política contingente, hablo
de la “acrobacia política”, su exponente máximo es la llamada
“voltereta”, somos los ciudadanos testigos de cómo hoy tenemos
profesionales de esta disciplina, ya no existe consecuencia en sus
palabras, no existe base o principios en sus valores, probablemente a
esto se refería Bauman, cuando describió que para este siglo tendríamos
a una “sociedad liquida”, le encuentro todo el sentido.

Por
cierto a estos profesionales de la política les viene muy bien que no
exista solidez en las bases, les viene muy bien que la sociedad sea
olvidadiza, no recuerde esas promesas y declaraciones de hace cuatro u
ocho años atrás o meses, algunos prometiendo estar en la cámara solo
por dos periodos, otros declarando el deseo de “REFUNDAR”, aparentemente
nada de lo que existe está bien, todo hay que derrumbarlo para luego
con la receta mágica que traen reconstruir, la pregunta es ¿ya tienen
los planos de esa reconstrucción? O es solo ¿el sueño utópico del
“mesías salvador y refundador de todo”?

A
esta edad no deseo cuentos para vivir feliz, quiero una sociedad
equilibrada, equitativa socialmente, prospera y en desarrollo pujante,
no solo con ideales, sino con trabajo y participación de todos, deseo
un gobierno que sepa administrar la economía de esta casa grande llamado
CHILE, sí, necesitamos buenos administradores, honestos y
responsables, verdaderos servidores públicos, algunos les encanta este
“título”, esto NO ES un título, es una acción, una vocación, los
servidores públicos deben al servicio, no sirviéndose y viviendo del
“servicio público”, es fácil regalar lo que no es tuyo o mío, es fácil
prometer cuando tenemos una sociedad, sin memoria, es fácil ofrecer un
mundo ideal, cuando sabes muy bien que nunca llegará a quienes te dan el
voto, es tu mundo ideal “servidor público”.

Para concluir: “No se puede construir un mundo perfecto, con seres humanos imperfectos”.

No
seamos ciegos, sordos y mudos ciudadanos conscientes, lo primero que
te pido es vaya a votar, vaya a sufragar, es nuestro deber y derecho.

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