En
la actualidad hemos visto cómo se ha acrecentado la pérdida de valores.
Estos son fundamentales para el bienestar de una comunidad, para que
exista una sana convivencia. En Magallanes y Antártica Chilena hemos
visto el incremento de la delincuencia y la instalación del
narcotráfico. De lo contrario, una comunidad no logra funcionar de
manera satisfactoria. Hemos percibido claramente que en los grupos a los
cuales pertenecemos hay fallas, y ellos muchas veces se debe a la falta
de valores compartidos, lo que se refleja en falta de coherencia entre
lo que se dice y lo que se hace. Esto último es sumamente importante,
por ejemplo, en el éxito de la convivencia escolar de los colegios. Los
valores presentes hoy cobran una importancia relevante en la vida del
ser humano donde hay tanta premura por lo material, lo económico y los
intereses personales. Todavía creemos que todas las esferas de la vida
humana están sustentadas en valores, fenómeno complejo y multifacético
que algunas personas ostentan más que otras, que algunas poseen y otros
no. En esencia, los valores tienen su génesis en la sociedad y la
familia, pero sobre la base del ideario que ha caracterizado al ser
humano en cada etapa de su vida, consolidado en la escuela, cuyo papel
regulador es esencial en el desarrollo social e individual. Los valores
nos permiten interactuar de manera armónica, en el trabajo, con la
familia y con los amigos. Ellos influyen en nuestra formación y
desarrollo como personas.