Unidad, unidad y unidad

Terminada una de las
elecciones más importantes e histórica desde el retorno a la democracia,
ahora tienen que venir las conclusiones de los movimientos sociales,
organizaciones y partidos que fueron partícipes de esta justa
democrática que, finalmente, decidió por los constituyentes,
gobernadores, alcaldes y concejales que regirán nuestro futuro.

En
lo macro, me siento contento y satisfecho por la elección de los
millones de chilenas y chilenos que escogieron una gran diversidad de
ciudadanas y ciudadanos, muy representativos en lo amplio de nuestra
cultura, que escribirán la nueva Carta Magna.

En
Chile recorren nuevos aires y debemos aprovecharlos. Los cambios serán
ahora o definitivamente no serán. Se deben dejar atrás los miedos, las
caricaturas, el intentar mantener un estatu quo para no afectar a unos
pocos por sobre todo un pueblo que clama y exige dignidad.

En
lo local, lamento dejar pasar una tremenda oportunidad de renovar el
municipio de Punta Arenas. No se logró llegar a un acuerdo para competir
con una candidatura única que representara, un poco más o un poco
menos, a una mayoría que sí se manifestó en la urna y que pedía un
cambio. La suma de los dos candidatos de oposición era mayor a la
continuidad.

Hay
que ser maduros en esto. Se le entregó en bandeja al actual alcalde el
seguir por cuatro años más, dejando a profesores, poblaciones,
periurbano y otros con grandes dudas sobre el futuro y apoyo que deben
recibir. Que quede claro, en este tipo de contiendas deben primar los
intereses ciudadanos y no los egos personales, el “inflar el saquito”
para gustos personales y futuras elecciones no hace más que daños y
retrocesos.

Ahora
bien, cerrado este capítulo, todos los que creemos en un Chile
diferente y nos movilizamos desde siempre, y claro, con mayor fuerza
desde el 18 de octubre, debemos seguir trabajando para noviembre. No es
posible que dejemos pasar esta oportunidad de derrotar el continuismo de
Sebastián Piñera por “giles”.

Bienvenidas
la diversidad y la unidad en este proceso. Que se abra el Parlamento
para más jóvenes, más feministas, más pueblos originarios, más
ecologistas, más minorías que fueron acalladas. En fin, más calle y
humanidad.

Que
los consejos regionales se llenen de rostros nuevos. Que se abran paso
las nuevas miradas de todos los territorios de la provincia y región.
Tengo fe, el cambio que ha comenzado no debe detenerse. Los nuevos
liderazgos han emergido y sé que sabrán utilizar bien esta tremenda
oportunidad que les han entregado.

Quiero
terminar en el llamado a la unidad. Solo entendiendo nuestras
diferencias y aceptándonos como distintos, pero que tenemos un sueño
común, es que lograremos plasmar todos los anhelos y demandas que deben
hacerse carne y realidad.

Entre
tanto, quedo a disposición de lo que se estime conveniente para aportar
el granito de arena. Acá nadie sobra, nos necesitamos todos y las
mezquindades no deben tener espacio alguno.

A cumplir.

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