Unidad

El
pasado lunes, se conmemoraron 104 años de los sucesos ocurridos en el
frigorífico Bories. Hecho crítico de la historia social de Magallanes y
un antecesor a lo que sería el asalto y quema del local de la
Federación Obrera de Magallanes un 27 de julio de 1920. Dicho
frigorífico era el lugar de trabajo de cerca de 700 obreros los que
junto con tener que enfrentar las condiciones climáticas adversas,
debían hacer frente a las precarias condiciones laborales y de vida, por
tanto la destitución de trabajadores, la posterior solicitud de la
reducción de la jornada laboral a ocho horas además de exigir la rebaja
de los artículos de primera necesidad y facilidades para la internación
de productos alimenticios fueron parte de las demandas que dicho
colectivo organizado a través de la Federación Obrera de Magallanes
establecería como principal causa de su lucha la que terminaría luego de
su rebelión con el triste balance de diez muertos y una veintena
heridos.


No cabe duda que estos hechos forman parte de nuestro patrimonio
cultural. Ese que se generó en la casa humilde del obrero de la
Patagonia, que cultivó la unidad, solidaridad, fraternidad y que creyó
en un colectivo humano para finalmente pasar a la memoria colectiva como
parte de los cientos de sucesos que hablan de un país que ha estado
marcado por una hi
storia de lucha contra la desigualdad.

Injusticias
que en el Chile de hoy se visualizan en una creciente toma de
conciencia sobre el carácter estructural del abuso de que somos objeto
en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. La mayoría entiende que
Chile requiere de cambios… entiende que ha llegado el momento de
enfrentar los grados de desigualdad, marginalidad, segmentación y
pobreza en que convive a diario nuestra sociedad.

El modelo
económico por años ha permitido un efectivo desarrollo de la economía,
llevándonos a un crecimiento entre los más altos y sostenidos de la
región, sin embargo éste ha venido acompañado de una mayor desigualdad,
un entorno de marginación social que ha fragmentado a la sociedad
chilena a altos grados de exclusión sin oportunidades de movilización
social.

En materia educacional, los avances experimentados son insuficientes
ya que se requiere la necesaria transformación de los aspectos
estructurales del actual modelo educativo, el cual ha conducido al lucro
y la privatización, al debilitamiento de la educación pública y a la
segmentación socioeducativa en donde las distintas clases sociales se
educan solo con sus pares en función de su capacidad económica dejando
de ser un espacio de integración social y en donde se nos ha hecho
entender a la educación como una inversión privada, un negocio o bien de
consumo que sólo está al alcance de pocos y no como un derecho humano o
un bien esencialmente público.

Por
otro lado, la necesaria nueva institucionalidad laboral, requiere de un
“nuevo trato” con los trabajadores que se rigen por el Código del
Trabajo pero también garantías para los trabajadores del sector público;
derecho a huelga y negociación colectiva efectiva. A esto se suma, un
nuevo

sistema previsional que no lucre con las platas de los trabajadores y
entregue pensiones dignas, más y mejor salud pública, una nueva política
habitacional, entre otras tantas demandas que sin duda son necesarias a
resolver para avanzar hacia un Chile más justo e igualitario… el punto
es que hacemos para eliminar la raíz del
problema… lo primero, unidad.

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