Hace
ya un buen tiempo se ha dado a conocer la profunda crisis que enfrenta
la Universidad Austral de Chile en materias de recursos y
administración, no obstante, la UACH apareció entre las 100 mejores
universidades de Latinoamérica, según el ranking internacional Times
Higher Education, donde destacan avances en innovación y competitividad
en el desarrollo de nuevas tecnologías para la producción de energías
renovables. Tal vez, estamos en presencia de un entidad con tropiezos en
el camino, pero, con altos, bajos y bemoles en su historia hasta la
fecha.
En
primer lugar, dicha casa de estudios apareció en el puesto 45 de las
mejores universidades de Latinoamérica, siendo la séptima mejor
universidad chilena, según el ranking aludido. Por ende, problematizar
su realidad hoy por hoy sugiere voces y heterogeneidad en la
información. Así, el 03 de Enero del presente año CIPER publicó el
siguiente apartado “Las crisis de la Universidad Austral de Chile”, cuya
pluma responde al trabajo de Yanira Zúñiga Añazco (Doctora en Derecho
por la Universidad Carlos III, con estudios posdoctorales en el equipo
de estudios de género SAGESSE, perteneciente a la Universidad Toulouse
II), aquí, la profesora titular de la Facultad de Ciencias Jurídicas y
Sociales de Universidad Austral de Chile que, entre paréntesis ha
dictado cursos de pregrado y posgrado sobre derechos humanos y sobre
género, aborda la crisis de enfrenta la UACH a la fecha, aunque también
acentúa las cosas buenas de la institución. “Como toda institución
medular, la UACh no solo ha sido espejo sino también agente de cambios.
Un par de ejemplos lo testimonian. Del elenco de instituciones que hoy
conforman el CRUCH, la UACh es una de las que mejor refleja el impacto
de la gratuidad en la democratización universitaria. Su matrícula se
compone, en su gran mayoría, por estudiantes provenientes de los
quintiles más vulnerables”. Sin embargo, la académica también comentó
aquellas coyunturas que a su juicio son claves en el proceso de
debilitamiento al interior de la Universidad Austral de Chile, esta
reseña lo siguiente: “Como toda crisis, la que hoy atraviesa la UACh
tiene un origen multifactorial. La renuncia del exrector Galindo, en
2021, desnudó graves problemas de gestión que derivaron en el
sobreendeudamiento de la institución y en la imposición de condiciones
de operación muy restrictivas. Parte de esta crisis se explica por una
cultura de toma de decisiones, adoptada —o, al menos, tolerada— que no
supo adaptarse a las condiciones de un modelo de educación superior más
exigente y competitivo. Un conjunto de decisiones (curriculares, de
gestión de personal y control de procesos, estructura financiera y
gobernanza) han configurado una ecuación de desaciertos que,
cumulativamente, ha corroído la sanidad financiera de la UACh, tal como una filtración de agua pudre la madera”.
En
segundo lugar, poder valorizar el testimonio de la académica tiene
mucho sentido de horizontalidad comunicacional, aunque debemos recordar
que sobre la crisis inscrita y desde principios de este año la
institución ha tenido varios matices, para algunos oportunos y para
otros un desastre. El pasado 7 de marzo, el Consejo Académico de la UACh
solicitó, de forma unánime la renuncia del rector, Hans Richter. El
doctor en biología celular y molecular ejercía el cargo desde julio de
2021 y su mandato debía extenderse hasta 2025. Ahora bien, fue el primer
semestre de este año que visibilizó algunos esfuerzos por recuperar a
la UACH, uno de estos fue la aprobación del plan de la UACH para
enfrentar la grave crisis financiera que la enmarca, aprobación
efectuada por la Superintendencia de Educación. Sin embargo, la
institución (UACH) continúa siendo sombra, espejo, luz y tinieblas para
esa llamada educación superior, las directrices trazadas no han sido
suficientes para revitalizar a una universidad que, dicho sea de paso,
por largos años fue ejemplo para sus pares en nuestro país. Entonces,
hemos de preguntarnos, ¿es posible sacar de una profunda crisis a una
universidad en estas condiciones? ¿habrá que “hipotecar” ciertas
variantes para revitalizar su legado? ¿qué costos tiene sacar a flote a
la UACH y quién/es pagan dichos costos? ¿dónde estaban los mecanismos de
control y gestión en materias de administración interna por parte de la
Universidad Austral de Chile? Sin duda, aún no tenemos el desenlace
definitivo de esta historia, ya que, cercenar las consecuencias que se
levantaron tras los antecedentes públicos producto de la crisis, sugiere
mirar, empatizar y reflexionar sobre aquellos altos, bajos y bemoles
yuxtapuestos a la histórica UACH, solo así, o al menos hasta cierto
punto, mantenemos prudencia y juicios certeros frente al tsunami que aún vive la Universidad Austral de Chile.