Una
propuesta democrática de gobierno universitario debe poner en el centro
su vocación de servicio público de una institución universitaria y que
se debe al territorio donde está localizada y a todas, todos y todes sus
habitantes. Por ello, un programa de gobierno y de liderazgo
universitario debe integrar sinérgicamente las miradas, las capacidades y
los intereses de todes quienes conformamos esta comunidad llamada
Universidad de Magallanes. En este sentido vale la pena reflexionar
brevemente sobre qué significa Gobernar en pleno Siglo XXI. Como
referencia, cabe recordar las señeras palabras de John Adams (1797-
1801), segundo presidente de los Estados Unidos, quien señaló hace más
200 años: “Mientras todas las demás ciencias progresaron, la de gobernar
marcó el paso: hoy es practicada apenas un poco mejor que hace tres o
cuatro milenios”. Creemos que esta es una reflexión plenamente vigente, y
a partir de ella es posible comprobar tristemente que pese al paso del
tiempo y al gran desarrollo que ha experimentado el conocimiento humano y
la consolidación de los sistemas de conocimiento científicos,
tecnológicos, culturales, humanistas y artísticos; aún nuestras
sociedades no han logrado un avance similar en la materia de Gobernarse
democráticamente. Pese al prodigio de los nuevos conocimientos, la
novedad de los últimos aparatos y tecnologías, ello, no nos han hecho
más participativos, ni más involucrados en los asuntos públicos, ni con
más capacidades para el liderazgo social comprometido con los cambios
que demanda nuestra misión institucional universitaria orientada a
formar personas, a investigar y así formar ciudadanas y ciudadanos más
comprometidos con su entorno y con una clara conciencia socio-ecológica.
Por
ello, este es precisamente uno de los principales desafíos que presenta
la elección de una nueva Rectora o Rector en la Universidad de
Magallanes, es decir, llenar el vacío de participación activa,
incidente, consciente y sin asimetrías de información. En fin, esta vez
se trata de lograr unas elecciones propiamente universitarias, basadas
en el respeto con un genuino “interés de conocimiento” (Habermas,1989)
de todos los actores y actrices de nuestra querida comunidad
universitaria. Y ante este desafío ineludible de elegir a las nuevas
autoridades universitarias por cuatro años más, se nos impone el deber
individual y colectivo de reflexionar acerca del verdadero sentido de
una universidad que nos permita construir un sentido colectivo para
proyectar su misión hacia toda la comunidad universitaria y hacia los
habitantes de Magallanes y la Antártica Chilena. Cumpliendo así el
anhelo de una universidad más integrada, más cohesionada y más coherente
con su tamaño y a su misión institucional; en síntesis: una universidad
plena e integralmente democrática. Y así avanzar hacia lo que hemos
soñado siempre. Es decir, una universidad igualitaria, sin
discriminaciones ni arbitrariedades, anhelamos ser considerados y
reconocidos por nuestros propios esfuerzos, sin crear ni esperar cargos
artificiales o artificiosos, no vinculados directamente a muestra misión
universitaria principal; que es formar personas, crear conocimiento, y
ponerlo al servicio de una comunidad mayor a la que nos debemos: la
comunidad de Magallanes, Última Esperanza, Tierra del fuego y de Cabo de
Hornos, y hasta sus confines Antárticos. Anhelamos una comunidad
universitaria y una ciudad universitaria (que se gobierne a si misma con
autonomía) es decir, aspiramos a un ecosistema universitario que nos
permita desarrollarnos sin incertidumbres sobre nuestro futuro, logrando
que nuestra universidad sea un verdadero faro de luz y conocimiento en
este complejo territorio y maritorio austral. Por ello, aspiramos a
vivir nuestra experiencia universitaria como sujetos plenos de derechos.
Pero para lograr eso, es indispensable renovar nuestras formas de
gobernar, participar, involucrarnos en estos desafíos. En otras
palabras, estamos en un momento histórico favorable que nos llama a
tomar decisiones propias como ciudadanos del siglo XXI y en función del
bien común de toda la comunidad de Magallanes. Por eso, hoy es más
necesario que nunca tener una adecuada lectura y comprensión de las
nuevas condiciones que se abren para el nuevo Gobierno Universitario en
la UMAG y para fortalecer la educación universitaria pública tanto en
Chile como en nuestra región. Pues, de lo contrario, si no lo hacemos
ahora que un joven ex dirigente estudiantil universitario gobierna el
país, seguiremos marcando el paso.