Desde la Reforma Educacional del año 1981, que plantea la competencia académica
entre universidades como el criterio principal para la asignación de
recursos, las comunidades universitarias constantemente se han
movilizado en contra de este modelo nefasto. Junto a lo anterior, se
impuso la tesis de igualar a las universidades públicas con las privadas
y las centrales con las regionales, generando un financiamiento basado
sobre los aranceles, créditos y becas, y el desvinculamiento de las
universidades regionales con las necesidades de su territorio.
Ser
Universidad Estatal y Regional ha pasado a ser todo un desafío de
sobrevivencia. Por parte del Estado no hay ninguna diferencia en
términos de financiamiento, siendo la presencia en las regiones sólo un
dato geográfico. Los desafíos de hacer universidad en regiones con
docencia, investigación y extensión que les permita contribuir al
desarrollo del territorio donde están insertas resulta más una vocación
que una posibilidad económica. Sin embargo, todas lo universidades
regionales estatales siguen siendo localmente comprometidas con la
formación y retención de capital humano avanzado, con la generación de
conocimiento que resuelve problemáticas locales, y con la extensión que permite desarrollar íntegramente la sociedad.
La
pandemia de Covid-19 ha puesto en evidencia las desigualdades e
injusticias del modelo neoliberal. Si bien el Estado y sus instituciones
no estaban preparados para esto, ello se evidencia más dramáticamente
en regiones. Es aquí donde las universidades, especialmente las
regionales están teniendo un rol vital aumentando la capacidad de
diagnóstico oportuno, aportando equipos y profesionales. ¿Qué sería de
la región en esta crisis si no tuviéramos la Universidad de Magallanes?
Sin duda la capacidad humana y de equipamiento puesta hasta ahora a
disposición, sumada a la formación de profesionales en el área de la
salud nos darán una diferencia notable las próximas semanas.
El
desarrollo futuro de la región nos obligará a definir nuestras
prioridades pensando en nuestra autosuficiencia. En nuestra Nueva
Constitución y en la Estrategia de Desarrollo futura debemos fortalecer
la educación pública, con definiciones, objetivos y financiamiento que
permitan la existencia de las Universidades Estatales Regionales y su
vinculación y dependencia obligada con los Gobiernos Locales.
Universidades más allá del aula.