La
vacuna Sinovac, la más suministrada en Chile su poder de prevención en
contagios es de aproximadamente un 54 por ciento en personas que ya
completaron el proceso con sus dos dosis, valor similar al 50,4 por
ciento reportado por el Instituto Butantan en el estudio de eficacia de
esta vacuna realizado en Brasil, información que fue clave para su
aprobación en Chile por el Instituto de Salud Pública (ISP).
Los
estudios indican que una dosis proporciona una protección muy baja ante
contagios, que solo llegaría a un 3 por ciento. Por lo tanto, la
segunda dosis adquiere una gran importancia, debiendo seguir cada
persona con cuidados estrictos hasta transcurridos al menos dos semanas
desde su aplicación. Los investigadores enfatizan que no se debe olvidar
que el grado de protección de contagios es de un 56 por ciento, no de
un 100 por ciento; lo que indicaría que es posible contagiarse y de
contagiar a otra persona.
Ante
esta situación surge la duda con respecto al escenario, si realmente
las vulnerabilidades de segundo orden son aquellas que hacen la
diferencia. ¿Una casa de 44 metros cuadrados para una familia de 5
personas hace una diferencia?, pareciera que sí, porque el espacio
reducido, en época de invierno, sin ventilar hace propicia la
posibilidad de contagio. Tener casas pequeñas sin espacios adecuados y
suficientes, no es culpa del Coronavirus, pero si facilita el contagio
familiar.
Restringir
el desplazamiento, confinar a las personas y por otro lado crear formas
legales para que la gente salga justificadamente, pone acento en la
evaluación o seguimiento de las personas. Una persona que cumple una
función estratégica y otra que necesariamente debe salir a trabajar que
se debe desplazar, indica que la medida de restricción está “rota” per
se, es una norma muerta, convive la restricción de desplazamiento, con
autorización para el desplazamiento necesario. Un artículo de la revista
The Lancet, con modelos para el Reino Unido, confirma que si la
estrategia se basa solo en la vacunación, la pandemia seguirá en
expansión.
La
vacunación masiva comenzó cuando había un nivel de contagio muy alto,
consecuencia de las cada vez más laxas medidas de contención. Nunca se
logró bajar completamente la primera ola y, producto de las vacaciones,
los casos se multiplicaron. Y mientras Israel mantenía las medidas de
confinamiento a la par de su exitosa vacunación, Chile hizo todo lo
contrario. Chile ha ido desarrollando las medidas “Paso a Paso”, las que
han ido cambiando en niveles, en complejidades, donde lo que estuvo
exigido en una fase, pasó a la otra, lo que ha significado cambios
permanentes en la forma de aplicar o entender el método, que si bien,
dado lo vertiginoso de los cambios, necesariamente exige ir acompañado
de campañas de mejor compresión del mensaje y de la política pública
para la gente.
La
situación actual en Chile es muy grave. Estamos alcanzando un récord de
casos por día que es igual o superior al de los meses más difíciles de
la pandemia en 2020 en términos de hospitalizados, también hemos
alcanzado una cifra que es similar a la de los meses más complicados,
con niveles de ocupación de camas críticas cercanas al 100%, lo que
habla de una saturación del sistema y de una situación que es
extremadamente compleja en término sanitario, por cuanto quien se
contagia y presenta síntomas agudos no tiene lugar de atención adecuado.
Por
lo tanto, hay que vacunarse y mantener un estricto cuidado, mascarilla y
uso adecuado, distancia física, lavado de manos, procesos de
ventilación (lugares abiertos), evitar salidas innecesarias y si debe
salir, considere que vuelve infectado a su casa, para que tome las
medidas adecuadas de limpieza y prevención para no contagiar a aquellos
que no salen y respetan el confinamiento.