En época de vacunas hay que tener mucho cuidado.
Hoy
se debieran haber realizado las elecciones de gobernadores regionales,
alcaldes, concejales y constituyentes, pero la alta tasa de contagios
por Coronavirus en Chile impidió que concurriésemos a las urnas.
Durante la semana nuestro país tuvo la cifra récord, más de 9 mil personas contagiadas en un solo día.
Y pese a que el proceso de vacunación
va bien encaminado en Chile, la pandemia no da tregua. Y los errores en
las medidas sanitarias impuestas por un gobierno dictatorial también
siguen a la orden del día.
La última brillante idea con la que nos vacunaron
a todos es que no podemos comprar cierto tipo de productos, porque son
denominados “no esenciales”. Es decir, si usted no se ha dado cuenta
esta nueva vacuna
del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera nos castiga a quienes no
estamos en cuarentena (como la mayoría de la Región de Magallanes) a no
poder adquirir un producto que no sea indispensable para vivir y el
envío de estas mercaderías “no esenciales” también nos queda
estrictamente prohibido.
Este vacunazo de Piñera nos obliga como ciudadanos a una absoluta dependencia del Estado, como seguramente les gusta a muchos, en todo caso.
El
chileno hoy está totalmente restringido. El Estado no solo decide sobre
nuestras libertades individuales, sino que también quien puede trabajar
y quien no, y otorga los bonos de variada índole que permite subsistir a
millones de desempleados.
El
desgobierno de Piñera desde el estallido social llegó esta semana a su
punto cúlmine con estas medidas que nos entierran nuevamente y que
provocarán que más de 1.300 pequeños y medianos comerciantes de
Magallanes no puedan vender un sinnúmero de productos.
Cómo
se explica usted hoy que con estas medidas se está permitiendo que los
funcionarios públicos se metan en nuestras vidas, pidiendo explicaciones
por lo que hacemos y por lo que no hacemos. Ahora se nos prohibe que
nos envíen un regalo desde Santiago si es que no es un bien esencial. Y
se van a meter en nuestros productos, que seguramente serán requisados
por millones.
Es otro vacunazo que nos dieron en medio de esta pandemia.
Por eso deberemos seguir atentos, porque con la postergación de las elecciones y en época de campaña serán muchos los vacunadores que aparecerán por montones.
Como
por ejemplo la brillante iniciativa que quería imponer el senador
Carlos Bianchi, quien proponía hacer envío de 15 mil dosis desde
Magallanes hacia la localidad de Río Turbio, en la Provincia de Santa
Cruz en Argentina, situación que fue descartada de raíz producto del
desconocimiento del parlamentario de las medidas sanitarias impuestas en
el país transandino que indica que solo hay autorización de uso de la vacuna Sputnik V y no las provenientes del laboratorio Pfizer y Sinovac que son las que existen en Chile.
Eso
en etapa electoral como esta se le llama directamente: ¡Populismo!,
algo acostumbrado a lo que nos tiene el senador que va a enterar 16 años
en el Congreso y que quiere prorrogarlos por otros cuatro más
presentándose este año como postulante a la Cámara de Diputados.
Y
cómo si eso fuera poco, bajo esa misma “Operación Política” está la
instalación de un constituyente santiaguino en Magallanes, el único
foráneo que aparecerá en la papeleta del 15 y 16 de mayo.
Las vacunas
están a la orden del día y no es posible que en los últimos días hayan
regresado al mandato alcaldicio Claudio Radonich, Roberto Cárdenas,
Blagomir Brztilo, Patricio Fernández, Marcos Martic, Edgar Cárcamo y
Marisol Andrade. Es altamente injusto para sus competidores que ven en
esta determinación otra forma de vacunar al electorado, indefenso ante los poderes que se hacen notar a un mes de las elecciones.
Quien no se alcanzó a vacunar
contra el transversal rechazo que se le vino encima fue el rector de la
UMAG, Juan Oyarzo Pérez. Ya transcurridas casi tres semanas de la carta
de respaldo al presidenciable Gabriel Boric, aún los magallánicos
extrañamos conocer la postura de la Junta Directiva de la Universidad de
Magallanes.
Silencio que no hace bien y que nos hace pensar que nuevamente nos metieron un vacunazo y que es mejor esconder la suciedad bajo la alfombra.
Aparte de vacunas, vacunazos y vacunadores,
por estos días estaremos enfrentados a movidas desesperadas, seremos
testigos de nerviosismos, declaraciones arrebatadoras frente a los
micrófonos, peleas mediáticas en busca de lograr más votos (hubo una
chillona durante la semana), descalificaciones, utilizaciones de
espacios radiales para promover ideologías en medios públicos y
presiones propias de “operaciones políticas” de personajes que le hacen
harto mal a la política magallánica y que generalmente son
protagonizadas por quienes no han aprendido nada en décadas como
autoridades.
Son
los mismos a los que multitudes aborrecieron en el estallido social y
son los mismos que utilizan la política en beneficio propio y de los
suyos, instalando a familiares en cargos o llevando y trayendo
candidatos.
Por
eso es importante detectar quién es el que está suministrando bien la
vacuna. Porque de vacunadores estamos realmente cansados en Magallanes.