En
el largo transitar que hemos tenido por las distintas poblaciones y
barrios de Punta Arenas y la provincia, nos es fácil darnos cuenta de la
necesidad de las vecinas y vecinos de conversar, de expresarse y de dar
su orden de prioridades de la forma del cómo y cuándo quieren vivir y
realizar sus cambios.
Quiero
comenzar valorando la decisión y el trabajo realizado durante estos
meses por el seremi de Hacienda en Magallanes, el ingeniero Christian
Gallardo, de llevar la discusión sobre las modificaciones de las leyes
de excepción a los más diversos rincones de nuestra región, buscando la
participación de las y los trabajadores, también de economista,
funcionarios públicos, empresariado, gremios y cámaras. Mientras más
amplia sea la discusión, mejor será el resultado.
Con
esto, también a todo el Gobierno para construir una reforma previsional
y tributaria no solo como lo piensan un par de expertos encerrados en
La Moneda, sino bajo una amplia convocatoria para que sean las y los
ciudadanos los que se puedan expresar en sus prioridades, pero siempre
con realismo y responsabilidad fiscal.
Siempre se deben escuchar las voces y opiniones de catedráticos, empresarios, políticos
y facultativos, donde intercambian análisis y ponderaciones; pero es
imprescindible atender el dolor y las necesidades de los que deben
pelearla día a día para mantener sus casas o pymes a flote
Las
tomas de decisiones deben venir aparejadas por la real voluntad
ciudadana expresada en los territorios; que sean los del Andino los que
digan qué es lo principal; que sean los de la Fitz Roy que propongan los
avances de su lugar; que los de la Lorca, de la Pingüino, Ibáñez y
tantos otros se sientan involucrados en la toma de decisiones. Que las
provincias tengan una voz que sea recogida y escuchada. Así se hace
comunidad.
Hay
experiencias exitosas y se les debe dar vuelo y preponderancia a lo que
sí se ha hecho y resultado. Solo por nombrar algunas, los “Quiero Mi Barrio”,
donde las y los vecinos del sector definen sus prioridades, o lo
realizado por el municipio que me tocó participar con los presupuestos
participativos, que eran las y los ciudadanos que dirimían los proyectos
que se ejecutarían.
Hay que estar disponible a entregar el poder a la gente.