En
la Región de Magallanes y Antártica Chilena la cifra de desempleo se
acerca a las 20 mil personas. Y ojalá a la brevedad haya una real
reactivación, de lo contrario podríamos incrementar esa cifra de cara al
invierno. Nunca antes habíamos llegado a estos números. Por eso hay que
ver qué alternativas hay. Para asegurar la creación rápida de puestos
de trabajo, una posibilidad eficaz han sido los programas de empleos de
emergencia. Los proyectos deben centrarse en obras intensivas en mano de
obra y que permitan un mejor manejo de la pandemia, que pese a la
vacuna,
aún nos mantiene en una alta incertidumbre. La ejecución de estas obras
puede ser gestionada por las municipalidades, o bien por actores
privados a través de licitaciones. Es importante seguir buenos ejemplos
internacionales en esta línea para minimizar problemas que han surgido
con este tipo de programas en el pasado. Estamos muy preocupados. Las
cifras nos atormentan porque en estos tiempos también surge la necesidad
de potenciar oportunidades de capacitación y actualización de
conocimientos en las personas. En esta línea, los especialistas sugieren
comenzar a avanzar en capacitación centrada en las personas, que
permita acceder a oportunidades diversas en este período (dependiendo de
la persona: desde finalización de estudios escolares hasta acceso a
educación técnica de nivel superior, pasando por cursos de capacitación
diversos). En esta etapa, hay grupos como mujeres, personas inactivas o
personas que están fuertemente afectadas por los efectos económicos de
la pandemia, en los que esto debería centrarse.