Vender tu alma

El caso audios de
Hermosilla, Villalobos y Sauer, sigue siendo una fuente inagotable de
información de cómo operan las entidades que rayan o cruzan la delgada
línea roja de la legalidad.

Recordemos que la investigación avanza y está asociado a $100.000.000 para una caja negra de corrupción.

El
diario El Mostrador nos detalla la semana pasada, otro trozo más del
audio del abogado Hermosilla donde pregunta: “¿Quiénes son los
operadores de esta maquinita?… ¿En manos de quién estamos?“. El mismo
diario menciona a doña María José Cáceres, a quienes ellos mencionan en
un grupo de whatsapp llamado “Virus”, como la Coté. Ella después de
hacer carrera se transforma en un alto directivo y termina siendo mano
derecha de los hermanos Sauer. Por lo tanto, conoce el funcionamiento
de la empresa al revés y derecho, y podría tener conocimiento de las
“9.970 facturas irregulares a un centenar de razones sociales distintas.
El monto total de la defraudación bordearía los 13 mil millones de
pesos.”

En el
reportaje, emerge el nombre de Hugo Bravo, el “garganta profunda” del
caso Penta que, al interponer una demanda laboral contra sus
exempleadores, describió las operaciones de financiamiento ilegal de la
política, y permitió a la Fiscalía encontrar culpables y entender cómo
funcionaba el sistema.

Eso
nos lleva a doña María Olivia Mönckeberg, Premio Nacional de Periodismo
2009, que en una columna del The Clinic del 2 de marzo de 2017, donde
resume conclusiones de su libro “La máquina para defraudar”. Ella dice
que, si bien Bravo contribuyó a destapar la corrupción, eso no lo
transforma en un trigo limpio. Solo utilizó su conocimiento para
salvarse a si mismo y a nadie más.

Conocer
el funcionamiento de una empresa es importantísimo para los
profesionales para tratar de volverse imprescindible, buscando ascensos,
una mejor remuneración y estatus. En empresas fraudulentas, puede ser
una garantía de supervivencia ante el descubrimiento de los ilícitos.
Pero en una organización criminal puede significar ser un rehén para
toda la vida, sin si quiera asegurarse un buen retorno financiero,
transformándose el conocimiento y la ambición en una maldición.

El
más connotado de todos los “garganta presunta” es el contador de
Alphonse Capone, siendo este último sacado de las calles por 11 años por
evasión de impuesto. Pero Capone durante un tiempo, seguía llevando los
negocios desde la cárcel como sucede casi 100 años después. Elliot
Ness quien lo capturó, tuvo tiempos sombríos posteriores por una
depresión que lo llevó al alcoholismo.

Díganme
Uds. ¿Quién no se va a deprimir, cuando eres testigo de que los
crímenes no se detienen, y quienes tienen la llave para cambiar las
leyes permiten que todo siga igual? Si Don Quijote hubiese luchado
contra estos molinos de viento tenga por seguro que, en vez de fallecer
en su cama decepcionado por la derrota moral al recobrar la lucides,
hubiese terminado alcoholizado en la posada de Aldonza.

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