Han
transcurrido dos semanas desde las elecciones en Venezuela. Las
protestas en dicho país por el resultado oficial, no cesan. La oposición
reitera los llamados a manifestarse en las calles en contra de lo que
denominan fraude. Parte de la comunidad internacional presiona al
gobierno venezolano, reconociendo a González como el presidente electo.
Una especie de dejavú respecto de lo sucedido con el líder opositor Juan
Guaido, a quien años atrá, la Asamblea Nacional venezolana reconoció
como legítimo presidente, en desmedro de Maduro. Por su parte, Rusia y
China, grandísimas potencias mundiales, no se ha movido de su posición
reconociendo a Maduro como el candidato ganador.
En
cuanto a la posición de Chile, está en una especie de limbo, pues no
reconoce el triunfo del actual presidente, pero tampoco reconoce a
González como el ganador. Mientras, el principal partido de gobierno, el
Partido Comunista, con entusiasmo declara a Maduro como vencedor.
Nuestro país, como otros, pide se publiquen las actas donde constan los
votos obtenidos por cada candidato, de manera que con tales
instrumentos, se pueda tener la verdad definitiva. Se ha querido ver en
la posición del Presidente Boric una de estadista, de alguien preclaro,
pero es evidente que tal postura sólo trasunta la pugna de poder dentro
del gobierno. Porque para los comunistas ya está cerrada la elección en
Venezuela, lo que presiona al ejecutivo para no dar por ganador al
candidato opositor. Mientras la otra ala del gobierno, duda de la
legitimidad de esas elecciones, de manera que el Presidente debe moverse
entre esas dos corrientes que chocan. Entonces eso de la visión pro
democracia del ejecutivo, no es creíble, especialmente si se tiene en
cuenta que Boric alentaba a Maduro, no hace mucho, a profundizar la
revolución chavista. Vemos luego, un simple postureo presidencial para
salir del paso, como tantas otras veces lo ha hecho. Respecto de la
condena que hace nuestro gobierno por violaciones a los derechos humanos
en dicho país, tampoco es creíble, desde que no siempre Boric ha
condenado tales hechos habiendo constancia internacional de violaciones
de los derechos humanos en Venezuela.
Como
se puede apreciar, el camino que está siguiendo el país caribeño, es
uno con guion conocido. Cuba desde que fue subyugada por la marxista
Unión Soviética, nunca más pudo volver a la normalidad democrática. El
sistema de partido único y la consideración como delito el estar contra
el socialismo, hacen de Cuba una dictadura. Hoy sabemos que este país
digita los acontecimientos en Venezuela. La publicación de fotos de un
joven Nicolás Maduro recibiendo instrucción en la Cuba castrista, es un
indicio claro de lo decisorio que es dicha dictadura en el destino
venezolano. De ahí que luego de la muerte de Chávez, el elegido por la
isla tenía que ser Maduro, contra todo pronóstico de quienes no leían
bien los acontecimientos en dicho país. Si Maduro ya había recibido
instrucción de Cuba y Chávez estaba a las órdenes de esa dictadura, lo
natural es que el sucesor fuera el actual mandatario venezolano. Hoy
vemos con claridad la razón de una sucesión algo imprevista.
Como
se puede ver, si bien el panorama está algo convulsionado en lo que
respecta al país caribeño, el paso del tiempo va consolidando el
resultado de la última elección presidencial. Y conforme siga pasando el
tiempo, me parece que no habrá cambios sustanciales. El sostén al
régimen madurista de dos grandes potencias mundiales, más el
apadrinamiento de Cuba, hacen muy difícil un cambio.