¿Venta de gas o humo?

Durante
la última semana el gobierno enfrenta una nueva polémica, hablamos de
un nuevo autogol generado por la ansiedad del momento, sin mayor
evaluación técnica ni económica, demostrando que en gran parte de la
gestión de esta administración del año pasado se pensaba 100% en temas
electorales, recordemos que este anuncio se desarrolló previo a la
elección del 4 de septiembre, en el marco plebiscito de salida del
proceso constituyente anterior. En ese periodo el Gobierno lanza un
programa llamado “Gas a Precio Justo” donde se comprometía a distribuir a
más de 100.000 familias gas licuado a territorios necesitados en el
marco del inicio del invierno además se establecía que iba hacer un
precio justo alrededor de 15.000 pesos iniciativa liderada liderada por
el ministro (Giorgio) Jackson quien en una performance poco antes vista
daba a conocer esta “brillante” noticia.

¿Por
qué se llamaba gas a precio?. Uno de los artículos más cuestionados de
la propuesta constitucional rechazada era la expropiación a precio
justo, una de las frases más controvertibles y más ruido nos causaba del
texto propuesto por la convención, era mucho más sencillo colocar
precio mercado, el concepto precio justo no era algo nuevo es algo ya
conocido, pero la polémica se genera dado que tenía diferentes
interpretaciones y lo que más si solicitaba a la propuesta
constitucional eran certezas claridades y que sea de un entendimiento
universal. La verdad este programa “Gas a Precio Justo” fue una nueva
derrota para el gobierno no sólo porque no pudo cumplir su promesa de
entregar a 100.000 familias gas natural, sólo superó las 3.000 no
alcanzó a llegar ni al 4% de lo prometido sino que también la gestión
del propio programa en cuanto a la distribución fue paupérrima y generó
el mayor costo de todo el proceso productivo sobre el 80% de la
producción del valor, en ese sentido el costo por galón superó los
115.000 pesos muy lejos de los 15.000 pesos de los cuales se vendía por
lo cual el objetivo de apoyar a las familias más desposeídas que
utilizan en gran magnitud este tipo de instrumento para calefacciones en
invierno.

Este
ejemplo nos demuestra que este tema va más allá, es un tema ideológico,
el Estado pretende participar de actividades productivas en las que no
es eficiente ni genera un beneficio social real, todo lo contrario
demuestra su ineficiencia y aumenta las pérdidas a las arcas fiscales
con el objetivo de ser dueños de quién es entregan “las soluciones” a
las personas cuando se ha demostrado durante décadas que el trabajo
público privado con una amplia regulación y fiscalización de los
mercados aumentado la competitividad y con ello una mejora en los
precios, que benefician a los bolsillos de los chilenos.

En
conclusión vemos varios ítems respecto a este plan, en primer lugar no
se cumple con la promesa ni expectativas de la ciudadanía que esperaban
con muchas ansias un apoyo directo, tras el anuncio del ministro
Jackson, otro es la demostración que desde el punto de vista competitivo
la Empresa Nacional del Petróleo no tenía las herramientas ni
infraestructura necesaria para participar de este mercado, que no es su
principal giro o objetivo de ser y uno de los puntos más importante es
que se pasa a llevar el Gobierno Corporativo de una “Empresa Estatal”
que cuenta con una estructura orgánica que se supone y espera que sea
técnica, que tome decisiones en base a análisis más profundos desde la
evaluación económica y también de la eficiencia técnica y no sea
presionada por gobiernos de turno para desarrollar programas poco
serios.

Esperemos
que no existan más planes piloto que al final del día lo que generan Is
o tienen como objetivo de la izquierda entregar bienes y servicios a
personas sin importar el costo si no que como objetivo es ser
proveedores de las personas y así ellas dependen del Estado y del
gobernante turno para poder sobrevivir. Es por ello que observamos un
uso político de una situación sensible para la ciudadanía, que se mezcla
con decisiones que ahora nos dice que son netamente técnicas, por lo
cual nadie se hace responsable de este tipo de decisiones,
lamentablemente nos estamos acostumbrado a grandes titulares, buena
intenciones y poca gestión por lo cual la duda queda planteada ¿Venta de
gas o humo?.

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