Este martes 7 de
noviembre el Consejo Constitucional finalizó su labor después de 5 meses
desde su instalación y arduo trabajo. Culminado el proceso nos deja
con un sabor amargo. Ya que más allá de la insistencia para la creación
de diversos espacios de diálogo y negociación, todos los esfuerzos
humanamente posibles desplegados por el bloque de Unidad para Chile
fueron desoídos no pudiéndose implementar el diálogo fructífero y el
acuerdo necesario para la construcción de una Constitución que
representara a todas y todos. Lamentablemente el partido republicano
siendo el conductor y mayoría circunstancial del proceso constitucional,
se negó a trabajar en conjunto para llegar a una propuesta consensuada
por las diversas miradas de país. Por tanto el resultado es un texto
mezquino, conservador e identitario hecho a la medida de los mismos de
siempre.
Por
cierto, dicha actitud quedó evidenciada en el discurso final de la
Presidenta de Consejo, quien en el acto solemne de entrega de la
propuesta de texto hizo la siguiente referencia en su discurso… “Llegó
el día suspirado en que van a realizarse las esperanzas de los
verdaderos chilenos”… En un acto de total sinceridad y con total
sorpresa para muchos de los que estábamos presentes comenzó a deambular
por los pasillos del excongreso las siguientes interrogantes: si se
piensa que existen verdaderos chilenos entonces quienes entonces serían
los falsos chilenos?, los que no piensan igual al partido republicano?
¿Quienes no estén de acuerdo con la propuesta constitucional (que por
cierto dejó fuera a millones de chilenas y chilenos)?
Dicha
frase da cuenta de la actitud que se tuvo durante todo el proceso: la
nula disposición a entender a que existen diversas visiones como
sociedad siendo solo la de “ellos” la correcta. El resultado, es una
propuesta que da la espalda a las familias chilenas y por cierto al
pueblo de Chile quien se ha expresado de diversas formas respecto a la
necesidad de un Chile más digno y justo. Hoy necesidades como el derecho
a la salud y educación una vez más quedarán supeditados en su acceso a
la capacidad financiera y al bolsillo de las familias ya que las
derechas se negaron a eliminar el lucro. Así también esta propuesta
retrocede en diversas luchas sindicales de las y los trabajadores en
materia de derechos colectivos como la huelga como así también en las
demandas de las mujeres del país en materia de igualdad y equidad, entre
otros elementos que por la extensión de esta columna no me es posible
profundizar. Finalizado el proceso puedo decir con total certeza que
nuestro país no se merece esta propuesta constitucional ni menos este
tipo de mensajes, miradas y prácticas que comienzan a instalarse
peligrosamente en nuestra sociedad y convivencia democrática donde se
cae en una separación odiosa que nos divide entre verdaderos y falsos
chilenos.