Es
normal que cada uno asuma posiciones políticas, posturas ideológicas.
Mal que mal todos hacemos política diariamente. Lo que no encuentro
normal es que dichas posturas y ¿pensamientos? tengan una base casi
inexistente y se caiga en la pobreza argumentativa que, en la mayoría de
los casos, no resiste ningún análisis. Ningún modelo
político-gubernamental es el Edén prometido. Los que avalan uno u otro
-cualquiera sea-, tienden a olvidar que todos, sin excepción, no son en
ningún caso el paraíso. Esa rigidez mental (por decirlo suavecito), hace
que muchos caigan en la simpleza (por decirlo suavecito) de manifestar
opiniones casi rudimentarias, carentes de análisis, seriedad ni menos de
estudios que la avalen. Hay gentes que lo traducen todo a “fachos y
comunachos”, no los sacas de allí: el que no piensa como yo, cae en esta
división, cualquiera que levante ideales o pensamientos como igualdad,
fraternidad, justicia, equidad, oportunidades, es tildado inmediatamente
en los extremos y, con una precariedad intelectual que asusta (es
fanatismo puro, en realidad), tildan al otro de cualquier cosa, incluso
cayendo en la más aberrante torpeza de llegar al insulto cuando ya no
existe argumento posible. Esta polaridad ideológica solo le ha causado
daño a nuestra sociedad, mientras usted, yo, miles, asistimos a esta
bipolaridad ideológica, hay otros que se (disculpen) cagan de la risa de
nosotros. En plena pandemia, cuando los agoreros del apocalipsis nos
decían que íbamos directo al derrumbe social-político-económico, las
familias más ricas de nuestro país (en donde está el inefable Piñera),
ha aumentado un 70% sus ganancias, sí, así como lo lee. Mientras usted y
yo damos dura batalla por subsistir, estos poderosos que dominan todo y
han comprado cuantas autoridades se les ocurra de uno y otro sector,
han aumentado sus ganancias en forma aberrante y, más encima, nos siguen
diciendo que nosotros “hagamos un nuevo sacrificio”, que seamos
nosotros (los imbéciles de siempre, los tontos útiles del momento -así
nos ven-), sigamos produciendo para ellos y nada más que para ellos.
Ellos aumentan sus ganancias a costa de la pobreza de la gente y les
importa un carajo que 2,3 millones de chilenos hayamos caído en el rango
de la pobreza porque no tenemos cómo enfrentar nuestras deudas y es
bien sabido -como no tienen ninguna regulación-, que el sistema
financiero deje caer la guillotina sobre todo un país. Frente a este
espectáculo casi infernal, hay quienes siguen aplaudiendo, siguen
avalando, siguen defendiendo porque la culpa de todo la tienen “los de
izquierda”… ¡Plop!, así como lee, la culpa es de los zurdos, de los que
encuentran todo malo, de los que critican todo, de los que no encuentran
nada bueno y no se dan cuenta que están tan fregados como el que más.
¿Cuál es la lógica de defender el abuso, el atropello, la pobreza, el
matonaje de nuestras autoridades? ¿En verdad se puede ser tan ciego de
aplaudir a los que han matado a nuestra propia gente, la han dejado
ciega, le han quitado un ojo? ¿En serio defiendes esto porque “no eran
blancas palomas? ¿Puede ser tan ciego el fanatismo…? Hoy, viendo y
escuchando por radio un debate entre el seremi de educación y una
concejala, me dio pena, tristeza las trincheras que defendían. Tristeza
porque no había soluciones, pena porque solo escuché ataques y
descalificaciones… No nos merecemos esto, nuestra sociedad necesita una
salida y, por más que me critiquen al respecto, los representantes de
esta polarización no tienen respuestas ni menos soluciones. Una
autoridad debe representar otra cosa, debe (porque es su obligación),
velar por el bienestar de todos y no caer en estos debates que solo
dejan ese sabor amargo y vergüenza ajena. Sigamos cuidándonos, la
pandemia no ha terminado, seamos cuidadosos. Para todos, como siempre,
un abrazo.
P.D.: menos para los fanáticos, ciegos y carentes de argumentos.