Vergüenza

Esa
es la sensación que muchos sentimos cuando con creciente desagrado
miramos nuestra triste realidad nacional a diario, la realidad de un
país que está destruido, solo que los pedazos se caen de a poco pero
constantemente. Un país que pudo entrar al primer mundo si corregía
aspectos importantes de conducción y calidad de la clase política,
aspectos que con patriotismo eran absolutamente abordables, pero no
existió la voluntad. Hoy el espectáculo triste es vergonzante: observar a
esa pseudo derecha y a sus parlamentarios negociando la entrega
definitiva del país a poderes
fácticos
que todos sabemos o no podemos menos que saber, no se dirigen desde
dentro de Chile o lo que queda de él. Porque, como lo he dicho muchas
veces, la culpa de lo que acontece hoy no puede achacársele a la
izquierda revolucionaria partido comunista incluido, cuya naturaleza
esencial es destruir el orden imperante en todo sentido y en sus raíces y
para ello están coludidos con el nuevo orden mundial; la culpa es de
los sectores denominados “derechas” cuyo extravío, falta de ideas y de
calidad de todo tipo ya no dan para más, y tratan denodadamente de
“construir” y hacer prosperar la gran mentira de un proceso
constituyente que ha sido impuesto desde fuera, y por la ultraizquierda,
con la violencia y la destrucción de un país que ya no resiste más.


Ellos, las “derechas”, se farrean la gran oportunidad de enderezar
Chile previo recuperarlo. En cualquier país del mundo, cualquiera sea su
sistema, presidencialista o parlamentario, en que el gobierno sea
políticamente derrotado por un 62%, ese gobierno no puede seguir, lo
único que deberían estar negociando es la reforma constitucional para
canalizar la renuncia y cambio anticipado de gobierno. Este gobierno
como tal es inviable, todos sabemos que el país no resistirá tres años
más, pero le da a la insurrección revolucionaria la oportunidad cierta
de completar apoderarse del país, porque para eso asumió este gobierno,
no a solucionar los problemas de Chile y hacerlo crecer, sino a lo
contrario, a sacar provecho de los problemas enormes que tenemos y que
ellos mismos desde hace años sembraron, con la complicidad pasiva del
anterior gobierno, porque sabían destruían las bases fundamentales
reales del país: la inmigración, dogma izquierdista de las fronteras
abiertas, el crimen organizado producto de la manipulación de los
“derechos humanos”; el narcotráfico, relacionado tanto a organizaciones
extranjeras vinculadas a la inmigración y al terrorismo que así se
financia, todo derivado en una gigantesca inseguridad real del ciudadano
común, y el estancamiento y decrecimiento económico porque es dogma de
la izquierda en el gobierno que no se necesita crecimiento y que solo la
pobreza es sustentable. Para todo ello, sus políticas son las que han
controlado crecientemente Chile por varios años ya, la ultraizquierda
era gobierno real antes de Boric, cuyo no- gobierno es fruto de la
violencia y la destrucción del país.


Gabriel Boric es solo cabecilla de una generación política que marca
el ultimo escalón de bajada de una clase política en absoluta
decadencia, y tengo la autoridad de venir diciéndolo por años. Pero aun
así, siento vergüenza del ultimo exabrupto de ese cabecilla, nada menos
que ante un prócer de la libertad en Chile, uno de los grandes viejos
que aún nos quedan, don Rafael Cumsille, quien luchaba por la libertad
de nuestra patria antes que el padre de Boric comenzara a trabajar como
profesional, a hacer una carrera de trabajo que su hijo no puede lucir,
porque en realidad no tiene nada bueno que lucir, ya que no tenemos un
Presidente de verdad sino un activista político dogmático, quien no
puede exigir respeto cuando a diario y en numerosas ocasiones nos falta
el respeto y nos miente a todos los chilenos. Sirva esta muestra de lo
que se trata de establecer como régimen permanente. Y me da vergüenza
que un venerable y valiente anciano lo haya interpelado, no uno de esos
politiquillos “de oposición” millonariamente pagados, siempre dispuestos
a “negociar” la verdad.


Enfrentemos la realidad, Chile requiere un nuevo gobierno, es urgente, y
debemos usar los canales institucionales para poner término a esta
desgracia. Chile no soportará tres años más, esto es muy injusto para
las mayorías.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS