Yo estoy más que seguro
que miles de magallánicos, millones de habitantes de esta larga, angosta
y saqueada Patria, hemos conocido de una serie de hechos de este último
tiempo que nos han dado rabia y nos han hecho sentir vergüenza ajena.
El
problema radica en que estos hechos, repudiables más que criticables,
los ejecutan personeros de casi todos los signos políticos o
ideológicos, es decir, son de responsabilidad de tirios y troyanos,
rojos, verdes, amarillos, con o sin corbata, “pillines”, un término muy
usado, entre otros, por mi colega periodista Pablo Cruz Noceti.
Yo
he sentido vergüenza ajena, y mucha, cuando se ha dado a conocer que
alcaldes y alcaldesas de la centroderecha, están recluidos en cárceles o
deben cumplir arrestos domiciliarios porque han sido acusados de
apoderarse o hacer uso indebido de mucho, mucho dinero que no les
pertenecían, que eran de todos los que pagamos impuestos y no los
eludimos, como lo hacen muchos y que también dan vergüenza.
Pero
me da mucha más vergüenza ajena que, mediante decenas y decenas de
“Fundaciones”, de supuestos progresistas de la izquierda más combativa y
dura, le hayan propinado golpes de mano (“manazos”) a los fondos del
estado-fisco-gobierno chileno y acumulado miles de millones de pesos con
la pueril excusa que iban a desarrollar programas y acciones para
“mejorar la situación” de centenares de crédulas familias que esperaban
luz eléctrica, agua potable o áreas verdes para sus niños y que nunca
llegaron o sirvieron para comidas y lencerías finas.
¿A
usted no le da vergüenza ajena cuando las imágenes de la televisión
muestran las condiciones en que sobreviven los habitantes de Viña,
Quilpué y Villa Alemana, que a la pérdida de 138 vecinos y vecinas
vieron, también, sus viviendas devoradas por un incendio generado por un
par, a lo menos, de presuntos desquiciados y que no hubiera habido
planes de contingencia por parte de, por ejemplo, la alcaldesa de Viña?
Da
rabia ver cómo tres criminales extranjeros quedaron en libertad porque
el sistema y los funcionarios pertinentes – todos- excepto una jueza,
avizoraron lo que venía y cómo no va a indignar que haya imputados por
delitos comunes o terroristas se declaren “presos políticos” y reciban
canturreos y homenajes porque están acusados de haber cometido varios
delitos “en favor del pueblo”.
Muchos
amigos y amigas que me conocen desde hace años me aconsejaron que,
mejor, siga adelante con las tareas de mi reelección como Concejal de
nuestra Punta Arenas, evitando las esquirlas malintencionadas de un
fuego que nunca fue amigo…
Lo
seguiré haciendo, pero no dejaré de lado la dura tarea de seguir
juntando rabia…. como millones de chilenos que ya nos preparamos para
decir basta y dejar de sentir vergüenza ajena…