La
Superintendencia de Educación Superior (SES) es un organismo público
creado por la ley N° 21.091, el año 2018, orientada a fiscalizar y
supervigilar el cumplimiento de las disposiciones legales y
reglamentarias que regulan a las universidades, institutos profesionales
y centros de formación técnicas del país, así como fiscalizar que éstas
destinen sus recursos a los fines que les son propios, de acuerdo a la
ley y sus estatutos. En este afán, la Superintendencia de Educación
Superior (SES) notificó a todas las instituciones de educación superior
la aprobación del Plan Anual de Fiscalización y Supervisión 2024, que
prioriza las temáticas que se han sido consideradas importantes de
supervigilar para resguardar el cumplimiento de la normativa y el
correcto uso de los recursos. Para ello definió seis ejes prioritarios
entre los que destaca Evaluar la información contenida en los Estados
Financieros anuales y auditados con la finalidad de identificar y
mitigar los riesgos asociados con las instituciones de educación que
muestran señales de incumplimiento financiero que pueden comprometer la
continuidad del servicio educativo.
En
este contexto la SES inicio un proceso de fiscalización en la
Universidad de Magallanes. Resultado de ello, se solicitaron una serie
de informes y antecedentes que den cuenta del Estado Financiero de la
UMAG y permitan evaluar su vialidad financiera. Una vez revisado los
antecedentes la SES emitirá un Informe de Fiscalización que, en caso de
detectar problemas en la situación financiera de la UMAG, con riesgo de
viabilidad económica, obligará a nuestra casa de estudios regional a
presentar un Plan de Recuperación que contenga una serie de medidas de
ajuste presupuestario, con el objeto de implementar una estrategia de
reducción de costos y mayor eficiencia en su funcionamiento. Dicho Plan
debe ser evaluado por la SES, el cual puede ser aprobado, rechazado o
modificado por una serie de exigencias que aseguren los objetivos de
viabilidad que se pretende. La SES hará un seguimiento riguroso al Plan
de Recuperación, evaluando la efectividad de las medidas comprometidas y
en caso de detectar incumplimiento la UMAG podría ser amonestada,
multada o incluso intervenida por medio de un Administrador Provisional.
En este escenario complejo, del cual recién estamos en las primeras
etapas, todos esperamos no llegar a las circunstancias más extremas.
La
fiscalización despertó cierto grado de inquietud en las autoridades de
la UMAG, las cuales decidieron implementar medidas urgentes de ajuste
financiero, a pesar de no tener conocimiento del resultado de la
fiscalización. Quizás para el cuerpo directivo, conscientes de la
gestión presupuestaria, el contenido probable del informe de
fiscalización es tan obvio que han considerado pertinente adelantarse a
los hechos y dar señales de adecuación. Si ese fuera el contexto,
estamos frente a un reconocimiento tácito que gran parte del problema
pasa por la gestión. Sin embargo, la primera medida impuesta (recorte de
honorario y reasignación de cargas horarias) entrega señales confusas,
interpretándose como un traspaso de responsabilidad al cuerpo académico
por su escasa cobertura de clases presenciales. Lo anterior fue
acompañado con cifras que señalan que el personal a honorarios realiza
el 75% de las clases en la UMAG. No hay más detalle, no hay análisis, no
hay discusión sobre alguna explicación académica. Es probable que la
gran mayoría de los profesores contratados cumplan la carga exigida por
la autoridad (incluso con el nuevo decreto que las eleva), es probable
que existan justificaciones académicas para la cantidad de honorarios, o
quizás su presencia es indispensable para la vinculación con el rubro.
En fin, todo indica que antes de apresurarse y dar señales equívocas es
necesario hacer una autoevaluación, determinar el estado financiero real
de la Universidad y las posibles causas que originan el déficit y luego
de ello en forma participativa poder afrontar planificadamente los
pasos siguientes. Porque en este escenario, las decisiones no las han
tomado los trabajadores y son producto de una larga data de
administradores que no han asumido la necesidad de ahorrar en tiempos
difíciles.
Por
el momento decir que esta historia continuará, ya que para hablar de
financiamiento es indispensable discutir el rol de las universidades en
regiones y su vinculación con el desarrollo de los territorios y el
bienestar de los habitantes.