Como
hablar de revolución espanta a muchos, la que sufrimos día a día en
Chile se ha ocupado de rodearse de eslogans de adorno que no la
reproduzcan no obstante los conceptos son los mismos aunque cambien las
palabras. Por ello, pese a que ya entramos a la vorágine del plebiscito
constitucional, la pandilla juvenil que ocupa los cargos de gobierno,
quiere enseñarnos a millones que los superamos en conocimientos,
experiencias y valores, el “buen vivir”. La “vida buena” fue eslogan de
la campaña y ahora la usan desde todos los ámbitos. Ello nos enseñaran a
vivir-se supone no sabemos-, comenzando por aprender a hablar de nuevo,
con lenguaje “inclusivo”, y consecuentemente, a pensar de manera
distinta como lo hemos hecho siempre. ¿No será demasiada la osadía?
Claro que sí, pero por eso se puede definir el esquema político cultural
que se impone día a día, de “totalitario”, porque pretende entrometerse
y abarcar todos y cada uno de los ámbitos de la vida diaria, mucho más
allá de los que interesa y rige el Derecho, también van por la moral y
por el trato social. ¿Por qué cree que Boric no usa corbata no obstante
la solemnidad de muchas ocasiones?
El
mensaje implícito de la campaña de la “vida buena”, es que además de
que según ellos, los jerarcas del nuevo régimen, no sabemos ni vivir
siquiera y por eso nos van a enseñar, es que las masas identifiquen la
“Vida buena”, con “vida digna”, para lo cual tienen un sinónimo: la
“vida fácil”. Y debe otorgarla el Estado, ese Dios que se yergue desde
las profundidades de la nueva “plurinacionalidad”, para cuidarnos,
financiarnos y… ¿hacernos felices?
El
discurso de “cuenta anual” de Gabriel Boric que por razones obvias de
quien comienza solo puede hablarse de lo que hará ya que no han
transcurrido ni tres meses. Ha sido un larguísimo discurso que recuerda a
ese gran verborreico que fue Fidel Castro, sin duda uno de los ídolos
de Boric. El hablar por horas sin decir nada lógico es un arte a
cultivar por algunos. Pero haya servido para demostrar y ratificar las
intenciones cada vez más patentes del régimen que se está instaurando,
que pretende cambiar por decreto hasta el trato interpersonal, las
creencias religiosas, las relaciones familiares, por supuesto la
economía del país y las relaciones con el resto del mundo, y todo estos
con el mismo trasfondo: el Estado súper poderoso detrás, todo pasa por
él. Él decide, él distribuye, él piensa por los demás, el resto solo
debe ocuparse en producir para pagar cada vez más impuestos para que el
Estado pueda ejercer tanta bondad y maravillas como el gran
administrador y juez que es.
Si entremedio perdemos partes del territorio del mismo Estado, estará bien también.
Si
nuestro país no reacciona a lo que se está viendo en todas partes, a
esa “operación tenaza” entre este gobierno y la nueva constitución en
barbecho, se acabó la sola idea de un mejor futuro. Es cierto, gran
parte de la población es mucho más ignorante que las generaciones
anteriores, pero ¿no queda siquiera algo de sentido común? Como señale
al comienzo, le han metido a millones en su inconsciente, la noción de
una “vida buena” y “digna” que no se condice con la realidad, porque
implica la promesa a incumplirse obviamente, de una “vida fácil”. Que
concepto tan antinómico, la vida fácil nunca suele ser digna, y menos
gratis. La vida es dura, y debe basarse en el esfuerzo y el mérito
personal, de lo contrario es indigna. ¿también nos robaran las neuronas?