Las regiones más australes del país, Aysén, y Magallanes y Antártica Chilena, han liderado el triste ranking de violencia intrafamiliar, también conocida como VIF.
Las notas policiales respecto de esto, lamentablemente, son una constante.
Los tribunales de justicia de Magallanes todas las semanas deben revisar y ver casos de violencia intrafamiliar, lo que da cuenta que las diferentes campañas realizadas por el Estado no están siendo efectivas.
Esto es un flagelo que afecta a toda la sociedad.
Es una situación de abuso de poder o maltrato, físico o síquico, de un miembro de una familia sobre otro.
En
el caso del físico, implica actos que atentan o agreden el cuerpo de la
víctima, tales como empujones, bofetadas, golpes de puños, golpes de
pies; mientras que el síquico comprende actitudes que tienen por objeto
causar temor, intimidar y controlar las conductas, sentimientos y
pensamientos de la persona a quien se está agrediendo, como las
descalificaciones e insultos. Según cifras oficiales de la Seremi de la Mujer, sólo el año 2023, hubo en Magallanes 841 denuncias de violencia intrafamiliar, de las cuales 80% tuvieron víctimas mujeres.
Existe
también un estudio que indica que las mayores denuncias por VIF en
Magallanes se realizan en los estratos socioecómicos más bajos, pero se
ha constatado que esa cifra esconde una realidad: en los segmentos más
altos se oculta por el constante temor de la mujer.
Causas
para la violencia puede haber muchas, pero todo pasa por la poca
tolerancia que hoy existe. ¿Qué está pasando? Falta de cariño y
comprensión al interior de la casa y en eso la solución solo viene a
puertas cerradas.
Nuestra Región de Magallanes y Antártica Chilena debe salir luego de estos vergonzosos rankings.