Las dolorosas circunstancias que están viviendo cientos de miles, millones de chilenos, muchos d ellos magallánicos, como usted, mi familia y yo, me hicieron cambiar la temática de esta columna de opinión que cada lunes, Pingüino Multimedia tiene la gentileza de publicar y que yo comparto con ustedes en mi facebook.
Por eso quiero, más que escribir, comentarles y compartir vivencias y alegrías de, a lo menos, las presentaciones de algunos conjunto folclóricos de Nuestra ciudad.
Me referiré sólo a tres, sin desmerecer en lo absoluto ni dejar de reconocer y aplaudir a muchos otros, cuya labor también conozco y valoro.
Cuando apreciamos el despliegue de los bailarines e intérpretes de nuestra música , la tradicional no la panfletaria, que traen ecos del Altiplano chileno, de la isla de Pascua o Rapa Nui; de la Zona Central, del Archipiélago de Chiloé; de las pampas, coironales, bosques, lagos y canales del sur del sur y donde mueren las distancias, la alegría, la emoción y el orgullo de ser chileno y estar en Magallanes se transforman en aplausos, risas y, singularmente, también en lágrimas.
Nos sorprendió a mi esposa y a mí, la presentación en el Teatro Municipal José Bohr, donado por José Menéndez hace ya años y años, del Despertar de Los Ruiseñores, que ofreció hasta la recreación de una Diablada o del Cinzano, icónico bar de Valparaíso.
Y el conjunto “Alborada”, de los trabajadores y trabajadoras de la Constructora SALFA, con una presentación de un nivel tan alto que, a nivel nacional, los envidiarían por su galanura, su música y su expresión vital sobre el escenario del Municipal.
Ese escenario que ha recibido a los elencos artísticos de l Municipalidad de Punta Arenas, en los que destaca, y sin desmerecer a nadie, por favor, del maestro Oscar Carrión, no sólo en lo que se refiere al folclor, sino que, también a otras manifestaciones artísticas.
Llevo en la mente y el corazón el recuerdo perenne del conjunto Esmeralda y así podría seguir, pero el espacio es corto para mencionarlos a todos.
Pero cuánta alegría deja el ver, escuchar, aplaudir y compartir con tantos niños, jóvenes, con tantas chiquillas, trabajadores, y muchos y muchas más, rasgueando guitarras, golpeando panderos, apretando acordeones, agitando tormentos, haciendo reverencias a quienes los aplaudimos con fuerza, agradecimiento y cariño.
Y por eso es que prefería destacar este valioso aporte a nuestra cultura, hecho con sacrificio, dedicación y patriotismo y sólo a cambio de nuestros aplausos y reconocimiento y un abrazo agradecido y el sentimiento de gritar
¡ Viva el folclor …viva Magallanes y su gente!