Viva la diferencia

Según datos del INE, al 31 de diciembre del 2018, el 6,6% de la población de Chile corresponde a personas extranjeras. Por otro lado, a principios del 2019, el Registro Civil entregó estadísticas, donde más de 29.000 niños y niñas nacidos en Chile en 2018 tienen al menos un padre o una madre de otra nacionalidad, lo cual es un 12% de todos los nacimientos en el territorio nacional. Estas cifras dan cuenta de una realidad, de la cual debemos hacernos cargo, entendiendo que la vulnerabilidad se profundiza cuando existe el cruce de dos circunstancias: ser niño y ser inmigrante a la vez. Migrar implica la existencia de tensiones propias del proceso. Lo anterior, debido al traslado y el proceso de adaptación al llegar a otro país, sumado a los estresores emocionales y sociales como lo es adaptarse al distanciamiento de la red personal. Además, al llegar a nuestro país se pueden ver enfrentados a nuevas situaciones de violencia debido a su condición de migrantes; el acento, color de piel, distintas costumbres que pueden ser blanco de burlas de otros niños y adultos, quienes a veces justifican la discriminación frente a las diferencias culturales. En este sentido,  promover una convivencia que permita reconocer en los niños y niñas,  sus diferencias y también similitudes es un desafío de todos los adultos responsables, incluido el sistema educativo. Esto da lugar a la empatía de reconocernos con una condición común: todos somos personas con diversas características, que experimentamos, sentimos, construimos, deseamos y enfrentamos el mundo de distintas formas. Ante esto también la relevancia de la campaña que promueve la Subsecretaría de la Niñez #VivaLaDiferencia, la cual busca movilizar  a  los  adultos  para  educar,  sensibilizar  y  promover  el respeto, la valoración e inclusión de las diferencias de las personas, con foco en la población migrante, en las niñas, niños y adolescentes del país. Los niños no nacen discriminando, sino que somos los  adultos  y  el  contexto  social  quienes  enseñamos a diferenciar y a  valorar  de  manera  distinta  a personas diferentes. En general las personas discriminan por desconocimientos o prejuicios, más que por razones de peso que impidan buenas relaciones entre dos grupos de personas. En este sentido, la atención y visibilización de la diversidad favorece una convivencia distanciada del ejercicio de la violencia. Los niños que crecen excluidos, discriminados o subvalorados cargan un daño que podemos evitar. Esta campaña busca generar una mayor inclusión y respeto por las diferencias de las demás personas, en especial a niños y niñas que han llegado a nuestro país, de diversos lugares del mundo, en busca de una nueva oportunidad, por lo que tenemos que enseñar a nuestros niños el valor de la diversidad y ser el ejemplo que ellos necesitan.

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