Voluntario-obligatorio… El carrusel de la democracia

No
le consultan a nadie, actúan bajo designios que ellos creen absolutos;
deciden por nosotros amparados en los votos obtenidos; se parapetan en
sus bloques y partido; sacan cuentas con calculadora en mano; los
triunfos y derrotas son unas anécdotas; siempre están pensando en cómo
permanecer, cómo seguir siendo un ¿aporte? para la democracia; insisten
en que sin los partidos la democracia de un pueblo no sería posible y
nos han hecho creer (no a todos, menos mal), que sin ellos nuestra
convivencia cívica no sería posible… Ponen trabas para cualquiera que no
siga las reglas de “su” juego e incluso han legislado y establecido
leyes para que las cosas prácticamente no se modifiquen y sigan
recibiendo los recursos (mucho dinero) a expensas de todos los chilenos.
En este juego del poder, colocan y sacan sus fichas según su
conveniencia, no la de la gente, no las del pueblo, “su” conveniencia y
hemos caído en francas aberraciones que han hecho de nuestra democracia
un chiste de mal gusto. Elijamos gobernadores, pero coloquemos la figura
de “delegado presidencial” por si acaso no nos va también y no perdamos
el control de las riendas; ha
gamos
votaciones y dejemos que la gente se manifieste, pero no ganan las
mayorías, ganan los pactos, las listas; caen de sus bocas como
participación ciudadana, responsabilidad cívica, deberes y obligaciones
cuando les conviene y como vieron en las elecciones pasadas que se les
vino la tormenta para varios, nos obligan ahora a cumplir con el voto,
ahora nos obligan, antes era voluntario… Esta medida está pero muy lejos
de mejorar e incentivar el voto, es solo para imponernos su voluntad y
que los millones de chilenos que no confían para nada en ellos vuelva a
la lógica de votar por el mal menor esperando que salgan los mismos de
siempre… No tuvieron asco ni demoras ni desacuerdos en aprobar el voto
obligatorio, pero sus caras se congestionan, se desfiguran, se
descomponen por completo si se les plantea la participación del mundo
independiente, ahí no se transa, ahí actúan todos como un solo bloque y,
olvidadas las diferencias, las discrepancias profundas de sus
principios (como lo hicieron descaradamente el 15 de noviembre), se
sientan en la misma mesa moros y cristianos… Porque la disputa por el
poder solo les atañe a ellos, solo los partidos pueden sustentar las
bases democráticas de nuestra nación y solo ellos saben, entienden y
están empoderados para determinar lo que es bueno o malo para todo un
pueblo… Patético fue escucharlos el domingo pasado pregonando que están
más vivos que nunca, que la gente volvió a confiar en ellos (sin
comentarios) y que son la única vía sensata, razonable, sin divisiones
(cualquiera que se les oponga es divisionista), para el país y como
cuentos de ultratumba escuchamos a verdaderos cadáveres andantes,
parecía una fiesta de zombies, momias exhumadas desde el fondo de la
tierra hablando de pueblo, de dignidad, de futuro, de esperanzas… Y como
en política se acostumbra a pasar la factura, como animal que marca su
territorio, mearon a sus posibles contendores diciendo algo así que son
ellos los que van a impedir que volvamos a “vivir los días negros de la
nación”… Sí, los mismos que arrojaban maíz en las puertas de los
regimientos, los mismos que aplaudieron el golpe militar, los mismos que
pusieron el arma en el pecho para firmar su acuerdo por Chile, los
mismos que tuvieron una asquerosa adhesión al tirano y su legado, ahora
son los salvadores… Bueno, iremos a votar, pero una cosa olvidan: no
hablen de triunfo, no se suban por el chorro porque muchos, millones ya
los “tenemos identificados” y la derrota estrepitosa de la elección
pasada se volverá a repetir. Estos partid
os marcados por la traición y sus momias olvidan que muchos tenemos memoria. Para todos, como siempre, un abrazo.

P.D.: menos para los que viven acomodándose en el carrusel de la democracia. Les queda poco.

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