El
periodo de pandemia ha representado una gran prueba para la sociedad
chilena en diferentes aspectos, tanto en materia de salud pública, salud
mental, en nuestras condiciones sociales y económicas , y sin lugar a
dudas ha generado grandes dificultades en el sistema educativo. El
presente año, como bien nos ha indicado nuestro Presidente Gabriel Boric
Font, hemos tenido la tarea de permitir que las escuelas sean las
primeras en estar abiertas al servicio de la comunidad y las últimas en
cerrar, y sin duda alguna como sistema escolar hemos podido avanzar
satisfactoriamente en este gran desafío.
Superar
estas dificultades no ha estado exento de complejidades. No solo se ha
tratado de recuperar la regularidad del proceso de aprendizaje, sino
también de nuestra convivencia, de nuestras rutinas cotidianas. No ha
sido fácil, especialmente para las familias y comunidades que han
sufrido la pérdida de un ser querido o han tenido que enfrentar un
escenario grave de salud.
Sin
embargo, el esfuerzo de todos y de todas ha permitido reencontrarnos en
comunidad, valorando el gran trabajo del personal de la salud en todas
las tareas para el control de la pandemia, pero también a las
comunidades educativas que han sido sumamente estrictas y exigentes con
las medidas de cuidado. Cuadrillas sanitarias, equipos de gestión, de
docentes y asistentes de la educación han hecho grandes esfuerzos por
lograr la tarea y a ellos y a ellas les debemos un gran reconocimiento.
Hoy
damos pasos adelantados en recuperar la regularidad total del sistema
educativo, conscientes de las huellas que la pandemia ha dejado en
nuestras escuelas. Por eso el Ministro Marco Antonio Ávila ha presentado
el plan de recuperación integral de aprendizajes Seamos Comunidad, para
enfrentar en conjunto las grandes tareas que tenemos por delante.
En
este marco y como bien lo ha anticipado la autoridad sanitaria, gracias
a la evidencia científica y el trabajo mancomunado, se han dispuesto
nuevos protocolos para avanzar en la recuperación de nuestra
regularidad. A contar del día de hoy, ya no será necesario utilizar
mascarillas en los establecimientos educacionales. Solo aquellas
familias que lo consideren adecuado pueden proporcionarlas a sus hijos e
hijas pero en ningún caso se establece obligatoriedad del uso de este
elemento en un espacio escolar. De igual forma, en los importantes
eventos que coronan las actividades de las escuelas al finalizar el año
como ceremonias y licenciaturas, podremos prescindir del uso de
mascarillas.
Estamos
contentos del gran avance que como sociedad hemos conseguido. Pueden
parecer medidas puntuales, pero son de gran impacto social y emocional,
el que hoy tras más de dos años podamos compartir nuestras sonrisas,
movilizarnos con mayor libertad en nuestros espacios escolares y
fortalecer con estas medidas nuestro sentido de comunidad.