Llega
el mes de marzo y con ello aparecen un sinnúmero de hechos y
actividades que cada año provocan más de un dolor de cabeza que
repercute en distintos sectores de la comunidad. Como bien estamos
acostumbrados, el tercer mes del año no solo marca el término de las
vacaciones o el pago del permiso de circulación, sino que también el
retorno de los estudiantes a clases. Con este retorno las calles de
nuestra ciudad de inmediato sufren grandes transformaciones, con alumnos
tomando locomoción colectiva o bien caminado rumbo a sus respectivos
centros educativos. Pero sin duda lo que ya es una tradición, al menos
en el sector céntrico de Punta Arenas y sus alrededores, son los famosos
“tacos”, con la congestión vehicular que provoca muchos inconvenientes
para el normal desplazamiento de los automovilistas. ¿Qué hacer? ¿Cuál
podría ser la solución? Cómo se puede evitar este tipo de trastorno
vehicular que con el paso del tiempo ha ido colmando la paciencia de los
conductores, los que hacen notar su malestar con bocinazos en distintas
arterias de la ciudad mientras buscan poder seguir desplazándose sin
lograr su objetivo. Claro está que el parque automotriz de Punta Arenas
ha crecido y seguirá creciendo en el tiempo; hoy, según las
estadísticas, tenemos 70 mil registros de permisos de circulación, con
un aumento anual de 6 mil autos nuevos, lo que significa que en cinco
años más en las calles de nuestra ciudad tendremos 100 mil vehículos
circulando por nuestras vías. Pero el crecimiento automotriz no es el
único problema que hoy enfrenta la capital regional cada vez que se
inician las clases. Existe un problema cultural en los conductores y
otro de carácter estructural de los establecimientos educacionales, pues
en un radio muy acotado del sector céntrico se concentran un número
importante de ellos, lo que provoca en diferentes horarios una gran
congestión, que en estos tiempos ya son un dolor de cabeza no solo para
los automovilistas, sino que también para las autoridades. Por estos
días las autoridades, conscientes de estas problemáticas, están tratando
de buscar soluciones paliativas para aminorar los efectos
que hoy estamos viviendo en la comuna. Una de las propuestas que
podrían incorporar está referida a la posibilidad de iniciar un proceso
de ingreso a clases en horarios diferenciados, lo que a simple vista
puede ser un aporte. Pero la pregunta que nos hacemos, sin desmerecer
los esfuerzos que se hagan, ¿disminuirán realmente los tacos en sectores
céntricos como Colón entre Bories y Magallanes; Calle Sarmiento entre
Chiloé y Armando Sanhueza; Mejicana entre Señoret y Patagona; Maipú
entre Chiloé y Bulnes; Av. España entre Av. Colón y Waldo Seguel; Waldo
Seguel entre Armando Sanhueza y Av. España; Fagnano entre Armando
Sanhueza y Chiloé, por nombrar algunas arterias que están saturadas y
atascadas en distintas horas? Creemos que la respuesta es simplemente
no, pues para evitar estos tacos en estas arterias, donde principalmente
se ubican colegios particulares y particulares subvencionados, se debe
cambiar la cultura de los padres y apoderados y cambiar
el hábito de querer dejar y pasar a buscar a sus hijos e hijas en la
puerta de los establecimientos, lo que claramente gatilla la situación
en horas de ingresos y salidas. Por lo tanto, por más esfuerzos que se
hagan, nada cambiará si no se cambia la costumbre de estacionarse en
doble fila en calles angostas para dejar a nuestros pupilos en la puerta
de su colegio.