Votar sin leer

¿Es necesario informarse sobre qué dice el proyecto de constitución y de ahí tomar una decisión respecto del sentido del voto? ¿O por el contrario son otros los criterios a considerar para tomar una decisión de cara al plebiscito de diciembre próximo?

Si se piensa que el texto no es relevante para decidir el sentido del voto, entonces existen otros factores como fundamento para cada opción. Existe cierto consenso en que las personas no leerán el texto del proyecto. La complejidad técnica; la desidia; el desinterés son razones para ello. La poca comprensión lectora juega también como un factor relevante. Sin embargo, existe también una circunstancia que dice relación con que la decisión ya está tomada para mucha gente. Veamos.

Algunos señalan que como el proyecto lo redactó la derecha, entonces no habría nada que leer. Ese hecho les basta para votar En Contra. Simple y directo. Les es intolerable una situación como aquella. Entonces más allá o más acá del texto, lo relevante para ellos es no votar por un proyecto redactado por sus opositores políticos. Aun cuando se haya redactado en democracia, que es lo que dicho sector siempre pidió. Aun cuando cualquier constitución será mejor que la redactada por cuatro generales, como señaló el Presidente de la República. Y lo más insólito, aun cuando el proyecto que se someterá a votación respeta escrupulosamente los doce bordes o límites que ellos mismos pusieron, también votarán en contra. Este punto es especialmente interesante. 

La izquierda para dejar bien amarrado los principios y el tipo de sociedad que quería, diseñó doce límites que una futura constitución no podía traspasar. Esto les daba garantía que la próxima constitución sería a su juicio, una constitución democrática y que nadie podría hacer experimentos en ella. Pues bien, resulta que el proyecto en cuestión respeta esos doce bordes, por lo que es legítimo y democrático. Decir que el proyecto es un retroceso en los derechos de las personas, es equivalente a decir que el proyecto en sí es un retroceso democrático, lo que no tiene asidero. Su voto entonces es político partidista; es un voto pensando en las elecciones futuras antes que en el mérito del proyecto.

Otros votarán en contra porque si se aprobara el texto, el país iniciará una larga etapa en donde la labor del Poder Ejecutivo y del Legislativo será la implementación de la nueva carta fundamental. Este hecho distraería a las autoridades para solucionar los problemas urgentes del país. 

Por el contrario, quienes están por el A Favor piensan que es esta una gran oportunidad para cerrar el ciclo constitucional que tan mal le ha hecho al país. Considerar el proyecto en su mérito entonces deja de ser relevante. Además, la aprobación sería según ellos, una gran derrota para la izquierda de la cual no se repondrá fácilmente. Este sólo hecho sería suficiente para votar A Favor. 

Es cierto que existen debates que analizan el texto, pero tienen poca audiencia por ser confrontaciones técnicas. Predomina en cambio el choque entre derechas e izquierdas teniendo como excusa el articulado del proyecto. Entremedio existe un amplio espectro de quienes discurren sobre la base de percepciones, emociones, fobias o filias. Analizar el texto para ellos no es importante porque su decisión va por un camino diverso al de los técnicos y al de los políticos.

¿Debemos de leer el texto y apreciarlo en su mérito y decidir el sentido del voto? ¿Bastan sólo las percepciones para tomar una decisión? ¿O sólo debemos tomar posiciones generales y decidir el voto con prescindencia del texto?

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