Voto obligatorio, pero vecino

Hace
algún tiempo, y a propósito de la aprobación del voto de los chilenos
en el exterior, escribía sobre la necesidad imperiosa de hacer efectivo
un derecho que hoy tienen todos los ciudadanos chilenos, que es ejercer
el derecho a sufragio, a elegir y ser elegidos.

La
sala de la Cámara de Diputados esta semana aprobó en general y por
amplia mayoría otra reforma constitucional, que en este caso regulará
este derecho, para todos y todas, transformándolo en una obligación
ciudadana.

La
actual pandemia del Covid-19 también ha obligado a ajustar, aunque sea
en forma temporal, nuestra forma de elegir o de expresar nuestras
preferencias. Las movilizaciones sociales también han forzado a buscar
soluciones más efectivas para que las y los ciudadanos puedan elegir y
ser elegidos.

El Servel, y especialmente los ciudadanos y ciudadanas que en el proceso electoral ejercen como vocales de mesa, hacen un tremendo
trabajo, nos enorgullecen, son pocas las democracias que al cabo de
pocas horas tienen resultados provisorios, que salvo excepciones
terminan siendo los definitivos; aquí estamos frente a algo que debemos
cuidar y mantener. Pero nuestro proceso electoral tiene una serie de
imperfecciones y sufre de obsolescencia que sin duda merecen nuestra
atención. No ha sido capaz de reconocer e integrar avances tecnológicos
en su tarea.

Pero
seguimos atados y obligando a los y las ciudadanas a concurrir a votar
en lugares específicos y ejercer así su derecho. Me pregunto ¿a qué se
debe que no podamos votar en nuestra junta de vecinos, la escuela, la
parroquia o la Compañía de Bomberos al lado de nuestro hogar, no
votarían más?, no sería más cómodo y barato para todos y todas?

Porque
no pueden ejercer su derecho quienes por diversas razones no se
encuentran en un momento determinado donde el sistema los tiene
registrados. Digo esto de esta manera, ya que en muchos casos el Servel
“cambia” la inscripción de comuna por el simple hecho de solicitar un
pasaporte o cédula de identidad en otro lugar.

A
aquellos que están en el extranjero no solo les quitamos su derecho en
la práctica, sino que pretendemos obligarlos a inscribirse; ¿es que
acaso no se eliminó ese requisito o la ley señala que los mayores de 18
años en el extranjero son chilenos de otra clase?

Está
claro que hay que mejorar el proceso electoral, y espero que la opción
del voto anticipado ya esté suficientemente validada con la experiencia
última. Hay otro cambio que me parece fundamental incorporar, por
economía, por respeto al medioambiente, ya que cuánto menos papel
usemos, menos árboles cortamos.

Un
ejemplo: en las primarias convencionales, en Magallanes, hemos
encontrado que aplicando un registro digital único instalado en red no
se requieren extensos libros con los llamados padrones, así se ha podido
votar en sedes vecinales y escuelas, con más de 25 locales de votación
en la región, votando también en la provincia de Santa Cruz.

No
se ha registrado incidente alguno, nadie votó más de una vez, todos
votamos solo presentado la Cédula de Identidad o Pasaporte. Por cierto
que debimos convencer a los que decían que se podría cortar la energía
eléctrica, había respaldo o perder la conexión digital o que habría
fraude.

Una
primaria DC logró la participación de casi 6.000 electores donde la
familia votaba junta, en la misma mesa, sin separación de sexo, y por
cierto sin resguardo armado alguno, no era necesario, estaba de fiesta
la democracia.

Creo
que hacer efectivo el voto es una obligación apremiante del Estado,
debemos evitar todas aquellas circunstancias que entraban ejercer ese
derecho-obligación. Hoy es cuando se puede avanzar, hay una ley que
volvió a las comisiones tras la aprobación en general en la sala, aquí
hay propuestas para nuestros y nuestras parlamentarias. Tengamos una
buena semana en nuestra invernal región y sigamos cuidándonos.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS