Vox populi vox dei

La  Plaza Baquedano o “Plaza Italia” en Santiago amaneció el día viernes  cubierta con un gran mantel blanco que decía “Paz”. Durante esa madrugada, y después de intensas negociaciones, los representantes de distintos partidos políticos con representación en el Congreso, con la excepción del Partido Comunista, firmaron el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, como respuesta a la movilización ciudadana y llamado del Presidente Piñera a buscar una pronta solución. Sin duda este acuerdo replica la magnitud de los acuerdos democráticos alcanzados en junio de 1989 entre la Concertación de Partidos por la Democracia, los partidos de la Centro Derecha y el Gobierno Militar, como también la reforma constitucional o Constitución del 2005 aprobada por el Congreso Pleno el 16 de agosto de 2005. De las materias más destacables es que los ciudadanos vamos a poder pronunciarnos si deseamos o no una nueva Constitución en abril 2020. En el caso de ser afirmativa la respuesta, entonces los electores podremos indicar el órgano que debiera redactar la nueva Constitución: Convención Mixta Constitucional (miembros electos y parlamentarios) o Convención Constitucional (miembros electos). En consecuencia, se presentan dos escenarios: el primero, si los ciudadanos rechazamos la idea de redactar una nueva Constitución, cabe hacerse la pregunta, ¿cómo canalizaremos las demás demandas sociales? No hay que olvidar que las manifestaciones sociales nacieron de la necesidad de reformar el sistema de pensiones, transporte público, dietas, sanción a delitos de cuello blanco, etc., que poco tienen que ver con la Constitución, pero que se volvió un eje de negociaciones sine qua non. Es decir, de las legítimas demandas sociales de la gente, quedamos enrielados en una demanda política. El segundo, iniciamos un proceso de nueva Constitución, donde el itinerario electoral no se modifica en lo sustantivo, ya que las elecciones de los miembros que integrarán la “Convención”, serán conjuntas a las elecciones Municipales y de Gobernador Regional de octubre 2020. Por otro lado, la “Convención” sea Mixta o no, tendrá un máximo de doce meses para elaborar el texto constitucional, el cual deberá ser ratificado en un referéndum con sufragio universal obligatorio dentro de los siguientes 60 días. Es decir, una posible nueva Constitución no debiera ser promulgada antes del verano del año 2021. Las experiencias del resto de los países latinoamericanos condujeron a la conclusión de que el acuerdo contemple que el órgano constituyente solo podrá aprobar normas por un quorum de al menos dos tercios de sus miembros, lo que implica que ideas minoritarias no debieran llegar a plasmarse, así  primando la racionalidad y el diálogo por los acuerdos. De la elección de los miembros de la “Convención”, regirá el sistema electoral que rige para la elección de diputados, lo que debilita la participación de independientes. Finalmente, nosotros hemos hecho un llamado permanente a la Paz, hemos apoyado las marchas pacíficas y las sensatas demandas sociales que se han levantado. Esperamos que este acuerdo político sea ampliamente refrendado en el Congreso, a pesar que el Partido Comunista y su agenda totalitaria difícilmente se sume a un proceso democrático y mayoritario que cancelará sus opciones refundacionales. Seguiremos abogando por la calidad de vida de las personas, sus necesidades más urgentes y no olvidaremos a todos los que han sufrido estas últimas semanas. El país y Magallanes deben ponerse nuevamente en marcha. Bien lo decían los antiguos demócratas, cuando el pueblo habla, habla Dios.

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