Y ahora… ¿En quién podemos confiar?

Columna/Análisis/ Juan Ignacio Ortiz R. / Editor general Pinguino Multimedia

Según el último informa del
Centro de Estudios Públicos (CEP) estamos prácticamente en el peor nivel. La
percepción de los chilenos sobre el estado de nuestra democracia y el nivel de
confianza en instituciones está fuertemente deteriorada. La corrupción es uno
de los factores que más ha influido. Hoy ya incluso no podemos confiar en
quienes tienen altas responsabilidades políticas, porque en la medida que el
fenómeno siga profundizándose será muy difícil superar lo que se ha
identificado como una crisis de la institucionalidad.

La última encuesta de CEP reveló
que el 56% de la población opina que la democracia funciona de manera apenas
regular (contra 51% de la medición anterior), en tanto un 26% estima que lo
hace mal o muy mal. Es sintomático que sobre el 80% de la ciudadanía tenga una
percepción negativa, lo que si bien debe matizarse a la luz de otros datos -por
ejemplo, la mayoría opina que su situación a nivel personal no es tan
desfavorable-, parece claro que hay un progresivo deterioro en la calidad de
nuestra institucionalidad. El estudio volvió a ratificar la deplorable
percepción ciudadana de partidos políticos y Congreso, ambos ubicándose al
final de la tabla en confiabilidad, con apenas 6%.  A la luz de estos antecedentes, no debería
sorprender el escaso interés de la población por participar de los procesos
políticos, y la baja probabilidad de que la calidad de la política pueda
mejorar.

Todo este análisis nos da para
elaborar una tesis y señalar que uno de los fenómenos más llamativos que
ilustró la CEP fue el desplome que Carabineros experimentó en materia de
confianza, pasando de 54% a 37%. Aun cuando sigue estando entre las tres
instituciones que mayor confianza generan -las otras dos son las Fuerzas
Armadas y la PDI-, es evidente que el escándalo de corrupción que se ha
descubierto al interior de sus filas está golpeado gravemente su credibilidad.
Ahora, con los recientes hechos ocurridos en Santiago y con algunos otros de
violencia en Puerto Natales cómo podemos buscar una explicación para que esa
imagen con la que muchos crecimos vuelva a instalarse, especialmente en las
mentes de las nuevas generaciones.   

Las otras instituciones también
se han visto perjudicadas, por ejemplo en el estudio de la CEP la confianza en
la PDI cayó 10 puntos -para ubicarse en 37%-, tendencia que de persistir
provocará un grave daño, ya que la ciudadanía tendrá una razón adicional para
no denunciar delitos o apoyarse en sus policías, lo que afecta el combate al delito.

Los escándalos en la política y
en distintas instituciones del Estado han llevado a que la percepción de
corrupción se haya extendido de manera considerable. Así -de acuerdo con la
CEP-, el 68% estima que la corrupción afecta a los partidos, mientras que el
60% opina que el flagelo se ha extendido al gobierno y el Congreso (46% opina
que afecta a Carabineros). Chile ha logrado mantenerse como uno de los países
menos corruptos del mundo -el Ránking de Transparencia Internacional lo ubica
en el lugar 24-, pero parece evidente que este sitial podría deteriorarse
rápidamente

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