Es interesante y adecuado discutir la contingencia económica en función del desempeño de las principales variables macroeconómicas, como la tasa de desempleo, crecimiento económico, la inflación o el desempeño de algún sector económico en específico en función de la relevancia geográfica/productiva que tenga. Sin embargo, este análisis de corto plazo nos puede dejar con una visión no muy clara cuando no complementamos con la trayectoria de esta variable y sobre todo, con los determinantes de estos comportamientos. Por ejemplo, está claro que una ralentización del PIB de una economía es nocivo porque tiene efectos en el empleo, pero es muy distinto cuando sabemos si este comportamiento es permanente o transitorio o si existen políticas de mediano y/o largo plazo para modificar la trayectoria de dicha variable.
En este sentido, la necesidad de generar políticas económicas con enfoque regional, reconociendo la heterogeneidad de nuestras regiones, es relevante para mirar el futuro en base a los aprendizajes del pasado.
En esta línea la generación de conocimiento por medio de la innovación ha tomado relevancia como política de desarrollo de los territorios, sustentado en los postulados de las teorías de la economía evolucionista y las nuevas teorías de crecimiento económico. Ellas destacan la existencia de elementos microeconómicos a nivel de empresas para explicar los procesos de innovación y los efectos spillover del conocimiento en las empresas del entorno. Los procesos de innovación permiten a las regiones mover su frontera de producción ya que la inversión en actividades de investigación y desarrollo se relaciona con el desarrollo de capital humano y aprendizaje, inversiones en infraestructura, y ello tener un efecto en el crecimiento económico regional y nacional.
Sin embargo, el gasto regionalizado en actividades de i+d se viene concentrando en Chile en solo 4 regiones, donde una de ellas concentra ya más del 50% de este gasto. Preocupante porque en 2013 más de 5 regiones explicaban el 25% del gasto en i+d y una de ellas, la región de Magallanes, recibía el 5% del gasto de las empresas en el período 2013 – 2020. Hoy está fuera de ese grupo de empresas y solo recibe un 2,91%.
Dejando de lado el comportamiento de la región metropolitana, existe para el resto de las regiones una correlación positiva entre el gasto regional en i+d y el aporte del PIB regional al PIB nacional. Entre 2013 y 2022 la región de Magallanes muestra un crecimiento económico del 19,5% acumulado, con un promedio anual del 2,17%. Pero su aporte al PIB regionalizado sigue en un 1%, cifra que viene disminuyendo desde el 2016, coincidentemente (no existe causalidad probada) cuando comienza a cambiar el comportamiento del gasto en i+d de las empresas en la región.