Yo
sé que la política tiene sus tiempos, que hay espacio para todo y para
todos, pero algo que escasea es de los debates de fondo, y de eso, lo
que la gente está aburrida. Algo deprimente es que la política se torne
básica, paupérrima, anacrónica, sin sintonía y que se pierda en
pequeñeces. Estamos ad portas de la inscripción de los candidatos y
candidatas para el parlamento y el Consejo Regional, y lo que ha
primado, fundamentalmente en el espacio parlamentario, ha sido una
espuria discusión de nombres, declaraciones y vetos de ida y vuelta, y
muy poco de “defender a tal o cual”, por las ideas que plantea.
Estamos
en pleno proceso constituyente, el proceso de descentralización se
encuentra en ciernes por la vía de la instalación de los gobernadores
regionales, va cambiar dentro de unos meses el gobierno, y el próximo
parlamento deberá ser el que haga la migración hacia una nueva
arquitectura institucional que muy probablemente se acuerde en la
convención, ¿y qué se está discutiendo? nombres y apellidos.
Creo
que existe mucho buen candidato y candidata de todos los sectores
políticos, que pueden representar bien a la región. Gente con trabajo
territorial, con ideas en la cabeza, despojada de conflictos de interés y
con absoluta convicción de que la vida pública no es un espacio
para servirse, sino que para servir. Eso es lo que debemos ayudar a
promover, como ciudadanas y ciudadanos tenemos el deber de que quienes
nos quieran representar, interpelarlos en el espacio público a que den
debates de fondo sobre los desafíos que el país y la región tienen.
Tener
una mejor sociedad, tiene como una de sus variables que nuestros
representantes honren la fe pública, que aparte de acompañar en el
terreno las diversas necesidades de las personas, sepan plantear con
claridad sus posturas, y que ocupen su tiempo y espacio, en la
construcción de mecanismos que favorezcan la sana convivencia
democrática y vayan montando las bases de un futuro que requiere
necesariamente, en el ahora, trasformaciones profundas.
Veremos
que se viene, veremos de que está hecha cada candidatura, veremos si
presenciaremos esloganes o ideas, veremos si primará el debate o la
visceralidad.
Magallanes
merece lo mejor, y en noviembre, nos jugamos coas importantes, yo solo
espero un debate público y abierto, donde la conozcamos que piensa cada
una de las personas que nos quieren representar. Podrá haber
diferencias, legítimas por cierto, de eso trata la democracia, pero esas
diferencias no sólo deben estar basadas en las cuñas, sino que
necesariamente en el debate programático, sobre el cual cada uno de
nuestros representantes pretende inspirarse, para representar el sentir y
los anhelos de cada uno de los habitantes de nuestra región.
Hasta ahora, poco de ideas, pero soy optimista con el futuro.