Cuatro
votos para igual cantidad de cargos. Una ciudadanía que debe volver a
despertar; que debe tomar conciencia de que debe ir a votar; que debe
recordar que su voto puede cambiar el destino de este país; que debe
confiar en que los riesgos de contagios no son mayores que asistir a un
supermercado o al mall o a la Zona Franca. Las medidas sanitarias serán
estrictas y no debería haber riesgo.
Los
medios han sido esquivos con aquellos que no somos de sus tendencias y
los espacios que nos han brindado han sido pequeños y cerrados. A nivel
local se dan muchas horas a los candidatos de un determinado sector y
seguramente porque pagan por ellos y que nunca quisieron debatir para no
exponer sus verdaderas ideas. La visibilización es evidente y el costo
económico que implica la propaganda que han desarrollado es enorme, casi
una burla a la ciudadanía que está en una situación paupérrima debido a
la cuarentena.
Lo
mismo ocurre con aquellos que no se atrevieron a reunir firmas para
participar del proceso y esperaron la invitación de los partidos
políticos para aparecer como “independientes” y que no tuvieron ocasión
de medirse en una especie de primaria comunitaria para saber si tienen
respaldo de la gente.
Se
ha procurado farandulizar el proceso, confundiendo al electorado, donde
candidatos de otros segmentos venden sus imágenes para arrastrar a sus
posibles votantes a favor de los que le acompañan. Una manera de hacer
política y propaganda que la comunidad rechazó en el plebiscito y sobre
el cual se pronunció fuertemente durante el estallido social de octubre
de 2019. Sin embargo, cuando la propaganda es implacable, muchos
olvidarán el sentido de aquellos días y de esa consulta y, turbados,
caerán bajo las redes del más sonado.
Confío
en que el mejor argumento que les hemos brindado a los ciudadanos de
Magallanes es la consecuencia, la austeridad prometida, la imagen de
probidad y dinamismo que desde la infancia hemos promovido en tantas
líneas de acción desarrolladas. No tenemos padrino político, sino solo
el respaldo y la opinión de personeros destacados de la región que
comparten la necesidad de un Chile renovado y no esclavizado a los
dictámenes de un régimen fenecido.
Lo
importante es no equivocarse al votar, porque si optaste por el apruebo
no deberías perder tu voto en aquellos que, jurando ser de esa
posición, no dudaron en integrar las listas del rechazo, pues solo
favorecerán a sus fieles representantes. Son solo tres los cupos para
esta región y quedarán en el camino 32 candidatos. ¡Que el tuyo no sea
uno de ellos!
Las
cartas están echadas, la conciencia de la ciudadanía definirá los
resultados y solo se verá en el recuento de cada mesa, de cada local, de
cada comuna de esta región. Más ofertas no servirán de nada, solo la
ratificación de la condición de magallánico, de ser absolutamente
independiente, de ser leal en el trabajo en equipo y no haber sido jamás
corroído por la sed del poder como muchos han sucumbido. Cuando se
trabaja bien se hace sombra a los mediocres y uno se transforma en un
peligro que hay que aplastar, ningunear o desplazar. Por ello y a pesar
de mis años puedo decir que soy “nuevo en política”.
El
15 y 16 será el momento de la verdad y puedo señalar que nunca he
tenido miedo al resultado y mucho menos a perder, pues nunca será un
fracaso, pues mis actos son por convicción y no por interés y eso lo
saben todos quienes me conocen. Al inicio un amigo me señaló que no
podría contra la maquinaria de los partidos, pero aquí estamos: de
frente a ellas y a los poderes fácticos que los apoyan.