Y se nos fue el 2019…

Una cosa que
caracteriza al estudio de los no identificados, es la gran cantidad de personas
que están detrás de este tema y que se les considera con el nombre de comunidad
ufológica, las que patentemente han conformado, desde el año 1947, la
denominada “cultura ovni”.

Si algo marcó
el año 2019, entre muchas otras cosas, fue la partida de importantes estudiosos
o divulgadores ufológicos en el mundo y también en nuestro querido Chile. Me
refiero a los investigadores Salvador Freixedo de España, al uruguayo,
nacionalizado argentino Fabio Zerpa, mientras que, en nuestro país, nos dejaron
Ernesto de la Fuente y la investigadora Claudia Cabezas.

En este
espacio, hoy presentaremos nuestros respetos y recuerdos a los investigadores
que nos adelantaron en el viaje final, como una humilde distinción y gratitud
por sus trabajos y altruismo.

Salvador
Freixedo, nació en España el año 1923 y es ordenado sacerdote en 1953, en la
Compañía de Jesús, siendo posteriormente expulsado en el año 1969, por discrepancias
con los dogmas de la Iglesia Católica. Junto con ilustrarse en teología,
filosofía y psicología, desde el año 1970 investigó campos paranormales, específicamente
parasicología y ufología. Publicó más de treinta libros, concluyendo que la
religión en el mundo es un instrumento para que las “entidades cósmicas”
controlen nuestra existencia sin que podamos intervenir en ella, difundiendo
además que nuestra civilización es un cultivo proveniente de universos
paralelos u otras realidades, con las cuales tenemos contactos más bien
casuales. Freixedo fallece el 25 de octubre del 2019, a la edad de 96 años.  

Por su
parte, Fabio Pedro Alles Zerpa, nació en Uruguay el año 1928 y desde 1950
estaba nacionalizado en la República de Argentina. A partir de 1959, dedicó su
vida a los ovnis luego de un avistamiento que lo llevó a escribir la no menor
cantidad de 20 libros. Su postura ufológica estaba muy apegada a la hipótesis
extraterrestre, apuntando a la vida de civilizaciones bajo la superficie de la
Tierra, como culturas intraterrestres, permitiéndoles una fluida mixtura con la
especie humana. Las especulaciones de Zerpa no tenían pruebas, pero muchos
seguidores las tomaron como viables y así es el caso de uno de sus más
reconocidos admiradores, el compositor argentino Andrés Calamaro, el cual en su
álbum Hotel Calamaro de 1984, le dedica una canción titulada “Fabio Zerpa tiene razón”. El pasado 7 de
agosto del 2019, Zerpa fallece a la edad de 91 años.

En cuanto a
nuestro país, el 23 de noviembre, a los 81 años fallece Ernesto de la Fuente,
uno de los personajes de mayor polémica en la ufología chilena, ya que su
aparente contacto con habitantes de una isla llamada “Friendship”, incitó
debates que hasta el día de hoy se sostienen entre creyentes y detractores de
la supuesta actividad extraterrestre al sur de Chiloé.  

Pero sin
duda alguna, la partida de la investigadora Claudia Cabezas, marcó a la
ufología chilena entera.

Claudia
Cabezas García, nació el 03 de enero de 1972 y desde muy joven dedicó parte
importante de su vida al estudio de los ovnis. Muy temprano, se especializó en
fotografía y rápidamente fue invitada como integrante a un grupo denominado Skywatcher International, por lo que su
trabajo era más conocido fuera de nuestras fronteras, ya que gran parte de sus
capturas eran difundidas por el mundo y comentadas en foros o entrevistas a
nivel global, donde ella participaba activamente. Sus habilidades manuales,
además le permitieron crear una serie de maquetas y réplicas de ovnis
reportados a lo largo de la historia, las cuales se hicieron famosas en todos
los eventos ufológicos de los últimos diez años en Chile. Claudia falleció a la
edad de 47 años, producto de un aneurisma fulminante y su temprana partida dejó
de manifiesto el gran cariño que muchos sentíamos por su persona, una investigadora
de muy bajo perfil, pero que siempre estaba dispuesta a compartir, enseñar y
sobre todo colaborar si alguien necesitaba de su ayuda en esta materia, tal como
en otras donde también se destacaba, siendo una de ellas la protección y
tenencia responsable de animales.

Con
excepción de Salvador Freixedo, tuve la suerte de conocer y compartir con
aquellos investigadores, apasionados o divulgadores ufológicos que ya dejaron
este mundo. Es por ello que mencioné la importancia de la llamada cultura ovni,
ya que, a pesar de tener severas discrepancias con algunos, en cuanto a la
forma de investigar o de plantear sus ideas, es el fondo el cual la comunidad
ufológica completa está conjugada detrás de un mismo fenómeno, intentando saber
qué es o cuál es el origen de las extrañas manifestaciones, que cada cierto
tiempo se observan en el mundo.

Si bien, la
muerte es parte sustancial de la existencia, nunca dejará de conmocionarnos el
crepúsculo de una vida, más todavía si disfrutamos de algún vínculo o afinidad
que conlleve el nacimiento de la sana amistad y el afecto con quien alcance la
partida.

Antes de
concluir, me tomo la libertar de rendir también un modesto homenaje a las 38
víctimas del accidente del avión C-130 de la Fuerza Aérea de Chile, el pasado 9
de diciembre del 2019.

Entre ellos,
estaba una persona muy especial para mi, un gran amigo, el Teniente Coronel del
Ejército de Chile, Oscar Pablo Saavedra Arevalo, a quien, entre muchas otras
cosas, le debo el consejo oportuno para atreverme a escribir en esta columna,
que se publica todos los días sábados en el diario “El Pingüino”, desde el pasado
5 de octubre.

Para Óscar,
para los otros 37 del vuelo siniestrado, al igual que para los connotados
ufólogos chilenos y extranjeros que hice alusión en las primeras líneas,
solamente me queda entregarles este sencillo homenaje, el respeto a sus respectivas
familias y para cada uno de ellos un hasta pronto, ya que su recuerdo
inquebrantable, junto con muchas otras cosas, harán inolvidable su paso por
este mundo, tal cual es el recientemente vivido 2019,
como un año imposible de borrar de nuestras memorias.

 

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