Y se va un semestre más

Los
colegios ya van terminando el primer semestre de este año 2021.
Llegamos a Julio casi sin darnos cuenta, entre cuarentenas y cambios en
el plan paso a paso y con la esperanza de que se sigan abriendo las
aulas con relativa normalidad. En nuestra región los indicadores
sanitarios presentan una mejora evidente por varias semanas y esperamos
que esto sea sostenible en el tiempo. Aparentemente ya habría pasado lo
peor, aunque siempre hay que estar alerta, ya que la apertura sin
control podría generar que la situación tome un giro inesperado, como ya
ha ocurrido.

Todos
los colegios, al final del día, tendrán que abrir sus puertas, y los
que aún no lo han hecho es porque están buscando el momento más adecuado
y seguro. Se deben ir generando los espacios para el retorno, ya es
tiempo de hacerlo. La salud mental de nuestros estudiantes y docentes se
ha visto muy afectada, por lo que se hace imperioso que las y los
alumnos vuelvan a clases, eso sí, con responsabilidad, cumpliendo todos
los protocolos. Además, la decisión debe ser consensuada con todos los
estamentos que forman parte de las respectivas comunidades educativas.
Tenemos como objetivo único el entregar un servicio educacional de
calidad, aunque lamentablemente en estos tiempos los establecimientos
debemos enfrentar una serie de restricciones que escapan a nuestro
control, las que restringen las condiciones para dictar todas las horas
de clases del programa de estudios de manera presencial. Por citar
algunos ejemplos: los aforos de las salas de clases no cambian si la
comuna mejora o retrocede de fase, por lo que el metro de distancia debe
seguir respetándose; no les está permitido a los colegios funcionar en
un lugar distinto a aquel en el que se encuentra, ya que el
reconocimiento oficial está ligado específicamente a la infraestructura
en donde opera; necesariamente se deben combinar actividades o clases
presenciales con aquellas no presenciales, toda vez que la capacidad es
limitada; la gran mayoría no está en condiciones de contratar personal
docente adicional para realizar más horas de clases, ya sea porque es
inviable o porque existe escasez de profesionales en la región, y la
idea es que las y los alumnos tengan un proceso de aprendizaje continuo
con su docente, etc. La presencialidad hay que compatibilizarla con la
voluntariedad de los apoderados de enviar a sus hijas e hijos a clases,
porque aún existe temor o por otras razones perfectamente válidas.
Asimismo, se debe tomar en cuenta la situación de las y los profesores,
que pueden tener enfermedades de base o estar al cuidado de adultos
mayores, etc., así como también se debe pensar en la tremenda carga
laboral que han soportado estoicamente durante un año y medio, por lo
que se debe equilibrar dicho estrés con el hecho de enfrentar ahora el
uso de tecnologías que nunca han utilizado, intentando llegar a todos al
mismo tiempo. Es difícil, pero con la voluntad de todas y todos se
puede lograr, es un tremendo desafío, que nuevamente tienen que asumir
los maestros (recién ahora se está reconociendo su inmensa labor en la
sociedad) con el apoyo de sus sostenedores. Se han observado
experiencias exitosas de aperturas de escuelas, en Chile y
específicamente en Magallanes, que deben ser destacadas y aprender de
ellas. Ese es el camino, sin dejar de lado que cada colegio es un mundo
distinto y, por lo tanto, con realidades diferentes. Sí, se deben abrir
las escuelas, de una manera ordenada y responsable. Hemos sido empáticos
y escuchamos, como siempre, a los que están en la primera línea
educacional. Este proceso se debe llevar a cabo con prudencia y sin
presionar el sistema. Es preferible ser exagerado en lugar de confiado,
no por nada “Juan Segura vivió muchos años”.

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