Y se viene el invierno

Ya
estamos terminando el mes de mayo y se nos viene, a pasos agigantados,
el invierno, con algo de nieve que se dejó caer como aviso. Llegan el
frío (más aun), la nieve y la temida escarcha. Sin embargo, nuestros
padres nos contaban que antaño las nevazones sí que eran “de verdad”,
que ahora no es nada. Y tienen razón, hace muchos años los magallánicos
iban a patinar a la laguna del Parque María Behety o del Regimiento
Pudeto. Incluso cuenta la historia que pasaba un jeep sobre la laguna
para comprobar la firmeza del hielo.

Hoy en día la nieve, con suerte, dura un día, las lagunas no se congelan y algo de precipitaciones blancas caen en el Andino.

La
meteorología no es mi fuerte, pero probablemente lo anterior se
relaciona con que actualmente existen más construcciones (mayor densidad
poblacional) y en consecuencia aumenta el calor que generan los
hogares, y asimismo debido al calentamiento global, con cambios
climáticos en dist
intas
zonas del mundo. Todos los años escuchamos la frase “este invierno será
helado”, pero al final no es tanto. Los del “norte” escuchan Magallanes
y ya comienzan a tiritar, y se imaginan que vivimos con osos polares,
que nuestras mascotas son pingüinos, que nuestras casas son iglús y que
nos cubrimos con pieles.

Con
esta minihistoria queda de manifiesto cuán desinformados están en el
nivel central de las condiciones de la región. Hay menos nieve que
antes, pero las condiciones adversas como el frío y el viento patagónico
son características que se han mantenido en el tiempo. Quieren que
hagamos deporte al aire libre y ventilemos las casas como si fuera
verano. Siempre hay que ventilar los lugares cerrados, en cualquier
época del año, pero no se ponen en nuestro lugar, sino que las medidas
son siempre nacionales y no regionales. Si ventilamos los colegios más
seguido aun de lo habitual, nuestros niños se enfermarán y, al final, la
solución no será efectiva, sino que será peor, probablemente no se
contagiarán de coronavirus, pero sí podrían estar expuestos a contraer
algunas afecciones respiratorias, como faringitis, laringitis,
amigdalitis, bronquitis, etc. Nos dicen que hacer deporte es bueno para
la salud, más aun en pandemia, ¿pero dónde lo practicamos?, al aire
libre es casi un acto de “valentía”, los gimnasios están cerrados y las
casas no cuentan con el equipamiento necesario. Eso sí, los atletas y
corredores igual se las arreglan de alguna u otra manera, con frío,
nieve, lluvia y viento. Yo no lo haría, pero he sido testigo en primera
fila de aquello.

Tenemos que prepararnos para este invierno, inocularnos
tanto para el Covid como para la influenza, ya que cualquier resfrío
será “sospechoso”, pero más vale prevenir que curar. La municipalidad
tiene que contar con el vital elemento en esta época del año: sal, y los
ciudadanos debemos abrigarnos de pies a cabeza.
Así
es la Patagonia, con bellos paisajes (que no se pueden visitar por la
pandemia), pero con un clima inhóspito y frío. Hay que ser valiente para
vivir o mejor dicho “sobrevivir” en estas
latitudes.

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