¿Y si estoy equivocado?

Percibo que desde los 50 años en adelante, cada momento de la vida se saborea intensamente.

La
nostalgia por los buenos momentos del pasado, hacen que te regocijes de
alegría y repitas el mismo cuento una y otra vez con ojos risueños.
Sientes seguridad porque, al mirar hacia atrás ves un camino
consolidado, donde superaste junto a tu familia diversos obstáculos,
algunos más amargos que otros. Te sientes seguro porque los hijos
crecieron y navegan en sus propias barcas por los ríos de la vida. Y
aparecen los primos hermanos de la seguridad que se llaman soberbia e
intransigencia, y defiendes a pie firme tus ideales y creencias. Pero ¿y
si estas equivocado? o ¿estas tan involucrado con el pasado, que no te
das cuenta que el escenario actual, el presente, es un nuevo mar donde
nunca has navegado, y tu acorazado comienza a encallarse?

Iván
Weissman del diario El mostrador me presentó al español Javier Cercas,
autor del libro “Anatomía de un instante”, de donde extraigo un breve
texto: “A veces sólo se puede ser leal al presente traicionando el
pasado. A veces la traición es más difícil que la lealtad. A veces la
lealtad es una forma de coraje, pero otras veces es una forma de
cobardía”.

¿A
caso no es un cobarde el político que se mantiene leal a sus principios
de antaño, cuando en el fondo sabe que está equivocado? Debe reaccionar
ante un escenario diferente, y ceder en su doctrina en beneficio de los
ciudadanos. Es cierto, sus seguidores podrán tildarlo de traidor, pero
al ceder hace un gesto de valentía extraordinario para cumplir su
promesa de servir.

Al
conciliar ideas para concretar leyes debe ceder, por un bien mayor que
no es imagen, prestigio o reelecciones, es por el país. Y hoy se debe
tener cautela, porque se están votando proyectos de ley que dormían años
en el Congreso y que fueron diseñados en un escenario económico y
social diferente. Fue antes de una pandemia de dos años.

A
su vez, los números son jueces severos, y muestran que algunos
proyectos de ley no lograrán el resultado esperado, resumiéndose en la
frase “los números no dan”. Es por esto que la reforma tributaria debe
ser analizada profundamente, y siendo ambiciosos, pensando que dará
estabilidad al país, a lo menos por una década. Aun cuando la
recaudación sea menor a la prometida.

El
Colegio de Contadores de Chile A.G apuesta por los siguientes
lineamientos para la Reforma Tributaria: Simplificación y eficiencia,
facilitar el cumplimiento tributario, competitividad del sistema
tributario, certeza jurídica y derechos del contribuyente. Todo acorde a
la realidad del país y el mundo. Confiamos en que las autoridades del
Poder Ejecutivo y Legislativo reconozcan el valioso aporte, ya que los
contadores son el barómetro del comportamiento del comercio y la
industria en Chile. Y para llegar a un acuerdo algunos parlamentarios
deberán ceder, transando en una escala mínima y razonable sus principios
en beneficio de todos.

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