Y si no es en mayo, ¿Qué?

Recién
este martes se promulgó la reforma Constitucional que permite postergar
las elecciones fijadas para este sábado 10 y domingo 11 de abril debido
a la situación sanitaria que enfrenta el país producto de la pandemia
del Coronavirus.

En
resumidas cuentas, la elección de Gobernadores Regionales, Alcaldes,
Concejales y Constituyentes se realizará los días 15 y 16 de mayo. Lo
más probable es que en Magallanes asistamos a la segunda vuelta de
Gobernadores Regionales que se realizará el 13 de junio. Por otro lado,
la primaria presidencial se realizará el 18 de julio de 2021, debiendo
sus interesados inscribirse para esos comicios 60 días antes del
proceso. Finalmente, los Alcaldes que van a la reelección han retomado
sus funciones, pero por solo una semana. Todo lo anterior, solo si el
“COVID19 y los políticos” no cambian de idea.

Creo
que vale la pena tirar algunas líneas sobre los escenarios que se están
conformando e intentaré ser lo más claro posible. Primero que nada,
Ecuador y Perú celebrarán elecciones presidenciales, demostrando que
dichos países son más reluctantes de alterar el calendario eleccionario,
al igual que en otras partes del orbe. Segundo, la elección de abril se
cuestionó con anticipación, lo que mermaba su éxito, ya que era
previsible una baja participación ciudadana tal como sucedió en
Cataluña. Recordemos que en el último plebiscito de octubre, tan solo el
41% de los electores en Magallanes concurrieron a las urnas. Tercero,
la dilación de los comicios juega notablemente en contra de las
candidaturas independientes sin cupo partidario, ya que deben seguir
sosteniendo con sus propios recursos una candidatura en el tiempo.
Aquello, solo juega a favor de las candidaturas partidistas que se
sostienen en la maquinaria política. Es decir, se elevan las barreras de
entrada. Por otro lado, sabemos que el proceso de descentralización que
detonará la elección de Gobernadores Regionales es muy resistido por
Santiago y Valparaíso, ya que abre la puerta a la desconcentración de
poder. Asimismo, es posible imaginar incentivos perversos ante la
conveniencia de “chutear” las elecciones lo más cerca de las elecciones
presidenciales, parlamentarias y consejeros regionales de noviembre, ya
que la clase política existente podría ver la oportunidad de inhabilitar
a potenciales competidores que puedan emerger de las elecciones de
Gobernadores, Alcaldes, Concejales y Constituyentes. Nótese que las
elecciones de Gobernadores Regionales, Alcaldes y Concejales estaban
inicialmente fijadas en octubre 2020, pero se postergaron para abril
(ahora con puntete para mayo) y fue reemplazada por el plebiscito
constitucional. En ese momento, no faltaron los argumentos para
justificar aquel cambio… Sin embargo, hoy estamos al borde de un
mazacote de elecciones y como dice el dicho: a río revuelto ganancia de
pescadores.

Si las elecciones de mayo se suspenden comenzaremos a traslapar
el calendario político. Esto no se trata tan solo de fechas, sino que
se pone en juego los intereses de todos los actores políticos.
¿Terminaremos con siete elecciones en noviembre? De haber elecciones de
Gobernadores Regionales, ¿estos permanecerán en sus cargos tan solo 3
años? Los actuales ediles, ¿cumplirán 5 años en sus cargos? Y si las
condiciones sanitarias no son “óptimas”, ¿escucharemos los mismos
argumentos p
ara aplazar la elección de parlamentarios y Presidente de la República? ¿Hasta dónde se manoseará la democracia chilena?

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