Hace unos días atrás tuve la posibilidad de asistir a una defensa de título de Ingeniería Comercial, donde el tema general de la tesis era: “El impacto del aislamiento territorial en la Región de Magallanes y Antártica Chilena”. Como dato extra, les comento que he participado en muchas charlas de descentralización, conversatorios de zonas extremas, reuniones de políticas de zonas aisladas, coloquios para la confección de la estrategia de desarrollo regional, por nombrar algunas, y en ninguna de ellas, había salido con tanto nivel de reflexión crítica como en esta tesis, donde tres jóvenes entregan su mirada sobre nuestras condiciones territoriales, económicas, sociales y culturales. Mi esperanza es infinita, ya que aquello muestra el potencial de nuestra juventud para aportar por medio de nuestras universidades e institutos regionales a nuestro querido Magallanes.
Pero más allá de los aplausos por el trabajo de estos estudiantes, es importante contarles algunos temas que surgen en torno a nuestra condición geográfica. Primero, el concepto de “Zona Extrema” se convierte en lo que me permito llamar un panfleto. Para que me entiendan, un panfleto es una especie de manifiesto de divulgación política, que por lo común es breve y sin contenido o desarrollo de ideas. Y claro, el término “Zona Extrema” no se encuentra asociado a una política pública integral específica, sino más bien se encuentra asociado a una cartera de proyectos que por cierto, es muy importante, pero que no hace eco en las especiales condiciones que tiene nuestra Región. De tal forma, que el documento que determina el nivel de aislamiento de una localidad, es la “Política Regional para el Desarrollo de Localidades Aisladas” que para nuestro conocimiento no es lo mismo que una Zona Extrema.
Este documento muestra que nuestra Región presenta un alto índice de aislamiento estructural, asociado a un bajo nivel de accesibilidad, escasa población y dispersión de ésta, sumado a la escasa cobertura de servicios públicos y privados existentes en las localidades. Pero bien, esta definición puede ser aplicable no solamente a nuestra Región, sino que incluso a localidades de la Región Metropolitana, que también presentan características similares. Claro, nuestra región no solamente es una localidad que posee estas características de aislamiento, sino que además es extrema geográficamente, y aquello no es considerado por la política pública de manera integral. De qué sirve entonces los recursos y tiempos utilizados en la confección de la “Estrategia de Desarrollo Regional”, si ni siquiera somos considerados de forma integral como una Zona Extrema. Nótese, que he utilizado el término “integral” ya que, aquella es la labor de nuestro Estado, es decir, el Estado tiene la responsabilidad y obligación de la integración de nuestros territorios.
De modo, que iniciativas como la subvención de los pasajes aéreos en temporada alta, o la creación de un laboratorio de índices regionales que no dependa de Santiago, o la reducción del impuesto específico a los combustibles, o un bono mayor para nuestra canasta básica de alimentos, o la reducción del IVA a ciertos productos, o una mayor subvención para la compra de viviendas por parte de la clase media, etc, dependen más bien de la temporalidad política y por sobre todo, que nuestros parlamentarios regionales se coloquen de acuerdo por Magallanes para la creación de una especie de “constitución regional” que marque las bases para una Región no solamente aislada, sino que también extrema.
En fin, la esperanza esta; y en especial, al ver estudiantes que muestran un espíritu crítico y objetivo sobre las condiciones de nuestra querida Región. Enhorabuena.