La tarde de ayer, fue
puesto a disposición de la justicia Jonathan Santana Guineo, de 26 años, quien
fue detenido por personal de la Patrulla Motorizada de Carabineros, luego de
ser sindicado como el autor de un asalto del cual fue víctima un chofer de un
taxi colectivo.
Durante la audiencia, la
fiscal Wendoline Acuña, le comunicó al
imputado que el Ministerio Público, iniciaba una investigación en su contra,
por los hechos que afectaron al conductor, de la línea 130, el cual se
desplazaba por Avenida Martínez de Aldunate, de
norte a sur, al cual el imputado hizo parar en la intersección con calle
Ramón Carnicer.
Tras abordar el taxi
colectivo, el sujeto le informó al chofer, que se dirigía hasta el supermercado
Unimarc Sur, ubicado en la intersección de Avenida Martínez de Aldunate esquina
Pedro Aguirre Cerda.
Cuando llegaron a destino,
y al ver que había gente en el lugar, le pidió que lo deje algunos metros más
adelante, momento en que el imputado, sacó un arma, con la cual apuntó en el
estómago al chofer, señalándole que “soy una buena persona, soy de Santiago”,
con el afán de intimidar a su víctima, momento en el cual el chofer, reaccionó,
tomándole la mano, percutando el imputado tres disparos huyendo luego del
lugar.
En ese instante, la
víctima se contactó con personal de Carabineros, entregando detalles sobre la
vestimenta del sujeto, el cual fue detenido a los pocos minutos, siendo
identificado por el chofer del taxi colectivo de manera inmediata, como el
autor de los delitos.
Con estos antecedentes,
sumados a los delitos que registraba con anterioridad, de similares
características, la fiscal solicitó que se le aplique la medida cautelar de
prisión preventiva, al ser considerada su libertad un peligro para la seguridad
de la sociedad.
Tras escuchar los
antecedentes, el juez Juan Villa,
determinó acoger la solicitud de la Fiscalía, enviando a Santana a la cárcel,
por un plazo de 45 días, que fueron fijados para el cierre de la investigación.
Cabe indicar que el sujeto fue formalizado por dos delitos, el
de robo con intimidación en grado de frustrado y por el delito de porte ilegal
de armas, arriesgando penas que parten de los tres años de cárcel, hasta los
diez años, considerando que se procesará bajo la nueva ley de tenencia de armas
de fuego.