Ayer un imputado que repelió a trabajadores de Edelmag a disparos, misma circunstancia que dejó al descubierto violencia intrafamiliar por parte del detenido, enfrentó el primer día de juicio en su contra, donde arriesga penas que superan los 9 años de presidio.
La fiscal Rina Blanco acusó al imputado solicitando penas de cinco años y un día por posesión y tenencia ilegal de arma de fuego, otros 800 días de presidio por la posesión y tenencia de municiones, 300 días más por las amenazas a los funcionarios que pretendía realizar su trabajo al cortarle el suministro eléctrico por cada uno y finalmente 300 días más por amenazar de muerte a su esposa.
Héctor Alejandro Lemarchand Gómez está acusado por los hechos que ocurrieron tras ser denunciado por dos funcionarios de una empresa contratista de Edelmag, a quienes habría amenazado con un arma de fuego. Según consta en la acusación, alrededor de las 12.30 horas del martes 12 de julio de 2016, los afectados E.G.D. y J.D.O. realizaban labores de contratista concurriendo a la Villa Suiza con la finalidad de realizar el corte del suministro eléctrico al domicilio del imputado, por el no pago de dicha cuenta. En esos momentos, el acusado salió desde el interior del inmueble a pedir explicaciones por el corte, insultándolos y obligándolos a que se retiraran del lugar. A pesar de esto, los trabajadores continuaron su labor para realizar la suspensión del suministro desde el poste de energía eléctrica, instantes en que Lemarchand Gómez ingresó a su domicilio nuevamente para salir al antejardín con un arma y proceder a disparar al aire con la finalidad de amedrentar a los trabajadores, amenazándolos, situación que los llevó a refugiarse y dar alerta a Carabineros. Tras esto, personal policial llegó al lugar, deteniendo al dueño del inmueble como autor de amenazas con arma de fuego. El propio jefe de hogar reconoció haber realizado el disparo, entregando el arma calibre 45 que mantenía munición del mismo calibre y una carga de nueve tiros.
Ayer, el imputado habló ante los jueces, argumentando que el día de los hechos se encontraba acostado junto a su esposa cuando sintió ruidos, pensando que intentaban ingresar a robar se levantó con el arma en la mano. Posteriormente, cuando se le indicó que iban a cortar la luz, se dirigió hacia donde su esposa para preguntar si había cancelado la deuda y fue ahí que su mujer le señaló que no la había pagado, por lo que al regresar al exterior del inmueble, accidentalmente, se le disparó el arma.
Denuncia intrafamiliar
Tras la incautación de la pistola, personal policial ingresó al domicilio donde encontró a la cónyugue del imputado oculta con sus tres hijos menores en una habitación, visiblemente atemorizados.
En esos momentos la mujer decidió denunciar a su marido, indicándole a Carabineros que constantemente era víctima de amenazas de muerte por parte del imputado, por lo que se realizó la detención de inmediato. La denuncia fue motivada por una hija de la afectada, quien la instó a que denunciara.
Fue así que recordó que durante Semana Santa utilizó el arma de fuego y la amenazó de muerte, misma situación que ocurrió luego, esta vez señalándole que le cortaría los dedos con un alicate. Todo lo anterior motivado por celos injustificados, declaró la mujer, amenazas que profería el imputado delante de los hijos menores de edad. En este contexto, ayer la funcionaria de Carabineros, Claudia González, quien concurrió al lugar esa fecha declaró ante los jueces y visiblemente afectada recordó que en sus años de servicio no le había tocado ver a una niña suplicándole a su madre que denuncie ser víctima de violencia intrafamiliar.
Municiones
Al imputado, además, se le encontraron más municiones, esto luego que personal policial hallara en el entretecho del baño la cantidad de 107 cartuchos calibre 7.62 sin percutar, que corresponde a munición de guerra, además de un cartucho calibre 1.30 sin percutir. En la revisión se logró encontrar en el cajón del velador del dormitorio principal once cartuchos 9 mm que el imputado mantenía, mientras que en el clóset se le encontró una funda con doce cartuchos calibre 45 para revólver sin percutar, los que no contaba con la autorización, a diferencia del arma de fuego, que era la única que mantenía en regla. En relación a este hecho, el imputado declaró que las municiones pertenecían a un amigo y que se las guardó en ese lugar.