Durante
la jornada de ayer, los vecinos del Barrio 18 de Septiembre vieron
interrumpida su tranquilidad, luego que se escucharan estruendos desde
el exterior.
Lamentablemente,
una vivienda y un automóvil, habían sido atacados por desconocidos, los
que luego de cometer el hecho, huyeron del lugar, sin poder obtenerse
algún antecedente de los sujetos.
La
ocupante de la vivienda, situada en calle José Victorino Lastarria,
Gabriela Cueto, señaló que estaba durmiendo, cuando sintió como uno de
sus vidrios se rompía, despertándose atemorizada junto a sus pequeños
hijos, percatándose que uno de los vidrios había sido quebrado.
“Esto
fue como a las 7.20. Estaba durmiendo con mis hijos y me desperté con
el sonido de la quebradura del vidrio, me levanté a ver, y los vidrios
estaban tirados hasta la cocina. Lo deben haber roto con un combo o una
patada, porque no encontré ninguna piedra adentro, y ahí miré y el
vidrio estaba roto completamente”, señaló la mujer en conversación con
nuestro medio.
Señaló
que no es la primera vez que ocurren situaciones delictuales en el
sector, recordando que hace algunos meses una vecina fue asaltada en su
negocio.
“No
es la primera vez que pasa algo, hace como seis meses, una vecina que
tiene un almacén cerca de mi casa fue asaltado y la vecina tuvo que
tomar medidas, como también poner cámaras. Del tiempo que estoy
viviendo, no es común que pasen estas cosas, y nunca había vivido la
experiencia de sentir que mi familia no estaba protegida”, indicó.
Agregó
que “realicé la denuncia a Seguridad Ciudadana, y me dijeron que
durante el fin de semana realizarán patrullajes por el sector, ya que
más que eso tampoco pueden hacer”.
Ahora tendrá que desembolsar dinero que no tenía contemplado para efectuar la reposición.
“Yo
vivo sola con mis dos hijos, es complicado tener que hacer todo el
cambio, tener que invertir en materiales en mano de obra. Siento que no
tengo en estos momentos que tengo el dinero para arreglar la ventana y
sin embargo tengo temor a que llegue la noche y no poder dormir con mis
hijos en tranquila”.
Lamentablemente, su caso no fue el único.
Luis Gacía – lgacia@elpinguino.com