Una denuncia tenía relación a un hurto simple, donde la víctima daba
cuenta de la sustracción de un celular LG modelo G3, el cual tiene un valor
cercano a los 150 mil pesos en el mercado, mientras que una segunda fue por el
robo de un teléfono portátil de la misma marca, avaluado en 100 mil pesos.
Con los antecedentes solicitados por los detectives, comenzaron los
aparatos a ser monitoreados luego de la obtención de los códigos IMEI de cada
uno de los celulares, permitiendo dar con el paradero de un sospechoso,
cotejando los antecedentes con un GPS que el propietario del celular había
instalado días antes de la sustracción, logrando la recuperación del teléfono.
Misma situación se presentó con el segundo teléfono, logrando así en menos de
24 horas,solucionar ambas denuncias.