Condenan a joven que fue detectado con droga en avión

A pesar que la Fiscalía acusó a un imputado por el delito de tráfico de droga, los jueces del tribunal recalificaron el delito condenándolo a una pena en libertad por microtráfico, donde será vigilado bajo la modalidad de monitoreo telemático. Así se estableció ayer en contra de Martín Alejandro Saavedra, sentenciado por la Ley 20.000.
Según señaló la abogada defensora Karina Ulloa, la condena fue por un delito diferente al que fue investigado su representado. “Se condenó por microtráfico de drogas a una pena de 541 días de reclusión parcial nocturna domiciliaria con monitoreo telemático. Sin perjuicio que se condenó por el delito que se estaba acusando vamos a evaluar si recurrimos a la Corte de Apelaciones, ya que pedíamos la absolución, sin embargo es una pena en libertad por lo que tenemos que estudiarlo ya que desde un comienzo postulamos que acá existió un consumo personal, que la trajo, pero que no era para tráfico o microtráfico, de hecho tuvo consecuencias médicas graves por el tema del síndrome de abstinencia, es decir por la problemática que mantiene que es el consumo”.
Por su parte, el fiscal del caso, Manuel Soto, no descartó tampoco recurrir al tribunal del Alzada magallánico por la recalificación del delito que se dictó en el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, ya que solicitaba una pena de cinco años y un día de presidio por el delito de tráfico de drogas.
De acuerdo a los hechos de la investigación, dan cuenta que el día 11 de marzo de 2016, alrededor de las 9.25 horas personal de la Brigada Antinarcóticos de Punta Arenas, de la PDI, constituidos en el aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo de Punta Arenas, con la asistencia de dos perros detectores de drogas, en la sala de retiro de equipaje. En estas circunstancias uno de los animales detectores alertó a su guía marcando a un sujeto, quien al percatarse sale raudamente de la sala sin retirar su equipaje que había estado esperando, razón por la cual personal policial le solicita su identidad reconociendo que traía equipaje y oculto en él droga ilícita. Al proceder a su revisión se encuentra un par de guantes quirúrgicos envueltos en tela adhesiva y dentro de ellos dos bolsas de polietileno en la primera contenedora de 93,6 gramos de cocaína y en una segunda bolsa traía alrededor de 8,3 gramos de cannabis sativa, asimismo y para evitar la detección de la droga, portaba en un recipiente color rojo una sustancia color blanco con olor característico al detergente comúnmente utilizada para distraer el olfato de los animales detectores de droga.
En el juicio el acusado reconoció que era consumidor, pero que no trasladó la droga para comercializarla, señalando que después de estar con unos amigos en Santiago, consumiendo y al desembarcar en el aeropuerto vio a los perros, se puso nervioso, por lo que salió a buscar un taxi para una vez que saliera su equipaje irse inmediatamente a su casa. Su salida llamó la atención de un funcionario de la PDI, quien lo siguió y le preguntó por qué iba tan apurado, agregando que lo iban a controlar, ante lo cual se entregó.
Explicó a los jueces que tiene una adicción grande, y que es alcohólico desde los 13 años. Además, dijo que en prisión tuvo una abstinencia muy grande, por lo que gritaba, lloraba, no podía dormir, le picaba el cuerpo, se estaba volviendo loco y pensó en atentar contra su vida. Hoy, asegura, lleva más de seis meses sin consumir.

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