La
inexplicable arremetida de un conductor contra los peatones que
transitaban por la vereda de calle Lautaro Navarro tomó ribetes
judiciales. La Municipalidad de Punta Arenas interpuso una querella criminal en contra del aún desconocido chofer por los daños que provocó en el mobiliario de la ciudad.
La
situación se produjo a las 11 horas del viernes. En pleno horario
laboral, un vehículo Mercedes Benz se subió con sutileza por la vereda
de calle Roca y aceleró su marcha hasta cruzar a Lautaro Navarro. Aún en
zona peatonal, el conductor arremetió con velocidad contra un adulto
que estuvo a centímetros de ser arrollado, pero logró apegarse a la fachada de una tienda.
El
chofer no arrolló al peatón, pero se estrelló contra una banca y un
poste de luz. Un grupo que esperaba su atención en una notaría cercana
huyó despavorida y el Mercedes Benz abandonó la vereda. Sería encontrado
más tarde en avenida Colón, abandonado y con múltiples abolladuras.
Aunque
aún no se revela el nombre del temerario conductor, el municipio
decidió interponer una querella en contra de quienes resulten
responsables de los daños, los cuales se avalúan en cinco millones de
pesos.
“Es el
acto más violento por lo menos en los últimos 30 años de esta ciudad”,
dijo el alcalde Claudio Radonich. “Su acción y falta de humanidad es una
vergüenza para Punta Arenas y nos pone a riesgo a todos”, añadió.
De
acuerdo a la cotización que maneja el municipio, el valor de la
luminaria y la banca asciende es cercano a los dos millones de pesos.
Además, tendrán que pagar otros tres millones en la mano de obra. Los
gastos podrían subir por el traslado del mobiliario público desde
Santiago.
La
acción criminal fue presentada al Juzgado de Garantía de Punta Arenas
por el abogado del municipio, Cristián Navarro Kamann, y está a la
espera de ser acogida a trámite.
“La gente de la notaría gritaba”
En la mañana de ayer, la trabajadora de un local se acercó al alcalde Radonich para relatar su experiencia de los hechos.
“La
gente de la notaría gritaba, fue terrorífico. Cuando yo salí el auto ya
se iba, pero ellos gritaban”, dijo. “Fue verdaderamente un estruendo,
no sé si frenaba o aceleraba. Fue horrible la situación que vivimos
ayer, y más aún la gente que estaba en la notaría”, agregó.