Las bases para realizar
las denuncias han sido recabadas por la expedición del barco Witness,
perteneciente a la ONG. Navegando por los canales del Parque Nacional
Alberto de Agostini y en la Reserva Nacional Nacional Kawésqar residuos
correspondientes a bodegas abandonadas flotando en el mar, con elementos
propios de la industria, como bidones de más de 20 litros de Dip Blue,
un inactivador de la mortalidad de salmones, y envases de benzocaína,
sedante para peces.
“Son
múltiples los desechos que se encuentran en la Patagonia cuando se
navega por sus fiordos y canales. Restos de mallas plásticas, boyas,
sacos de alimentos, tuberías plásticas, plumavit, jaulas abandonadas,
neumáticos y cascos de trabajadores, son sólo algunos ejemplos de lo que
la industria de la salmonicultura abandona. Nuestra denuncia exige
enmendar este daño y que no se vuelvan a cometer este tipo de
situaciones”, explicó la vocera de Greenpeace, Silvana Espinosa.
La
organización ambientalista apela a la Ley 19.300 sobre Bases Generales
del Medio Ambiente, artículo 3. “Todo el que culposa o dolosamente cause
daño al medioambiente, estará obligado a repararlo materialmente, a su
costo, si ello fuera posible, e indemnizarlo en conformidad a la ley”.
Desde
Greenpeace aseguran que el basural “pone en riesgo el ecosistema
patagónico dado que la fauna que habita en la zona puede quedar atrapada
en las cuerdas presentes en estas instalaciones abandonadas o sufrir
heridas al intentar escapar. Además, estos plásticos en el mar se van
degradando en microplásticos, que son consumidos por la fauna del
sector, acumulándose en su estómago sin dejar espacio para la comida
real, produciendo una muerte por desnutrición”.