Ayer, en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas, cuatro de cinco imputados fueron condenados por una millonaria estafa tras aceptar los hechos de la investigación de la Fiscalía.
De acuerdo a la acusación, los hechos se repitieron entre los días 30 de mayo y los días 2, 3, 7, 9, 12, 21 y 22 de junio de 2013, cuando el imputado Cristián Pinda Aguilar, junto a su primo Héctor Pinda Ruiz y un tercero identificado como Patricio Barrientos Barrientos, previamente concertados, acudieron a la tienda Ripley, ubicada al interior del Mall Pionero, ubicado en Avenida Frei N° 1110, donde cada uno de ellos adquirió diversas especies, entre ellas televisores de diferentes pulgadas, prendas deportivas, computadores, notebooks, tablets, celulares, radios para vehículos, colchones y consolas de juegos, entre otras especies.
La primera boleta del día 30 de mayo alcanzó una suma de 7 millones de pesos, el día 2 de junio una boleta de más de 6 millones, mientras que el día 3 de junio los imputados adquirieron diversos productos por la cantidad de 7 millones de pesos.
Posteriormente el 7 de junio la suma alcanzó 72 mil pesos. Ese mismo día adquirieron otros productos por 8 millones de pesos, otra cifra de 9 millones de pesos se registró el día 9 de junio, mientras que el 12 de junio fueron 5 millones de pesos. El 21 de junio 9 millones de pesos más y el 22 de junio por 7 millones de pesos.
Todas las especies fueron pagadas con cheques de la cuenta corriente del Banco Chile del titular Héctor Pinda Ruiz, quien firmó y entregó en la caja del local afectado, para luego retirar los productos desde las bodegas de la tienda en un vehículo de Patricio Barrientos.
Posteriormente al ser presentados a cobro los cheques resultaban protestados con orden de no pago, luego que el mismo Héctor Pinda acusaba incumplimiento de contrato, lo que se indicó en la audiencia que era falso pues retiró todos los productos.
El perjuicio en la tienda por lo defraudado alcanzó la cifra de $62.124.178.
Otro fraude
Además se señaló que los tres imputados, junto a Stephanie Oyarzo y Fabiola Sepúlveda, los días 6, 10, 14, 16, 19, 24 y el 27 de noviembre de 2013 nuevamente acudieron a la tienda Ripley para adquirir diversos artículos en grandes cantidades, entre ellas televisores, aspiradoras, proyectores, lavadoras, consolas, cámaras de video y fotografías, computadores entre otros.
Respecto al 6 de noviembre se registró una compra por 7 millones de pesos, la misma cifra el 10 de noviembre, el 14 de noviembre 8 millones de pesos más, cifra que se repite el 16 de noviembre. El día 19 de noviembre compraron especies que alcanzaron la suma de 8 millones de pesos,
El 24 de noviembre existen compras en dos horarios, la primera por 9 millones de pesos y la segunda por otros 9 millones, misma cifra de la boleta de compras del día 27 de noviembre. Todas las compras al igual que en la primera ocasión las realizaron con cheques, no obstante, la adquisición se realizó con documentos de la titular Fabiola Sepúlveda.
Los 6 cheques presentados a cobro por la tienda en diciembre de ese año fueron protestados por incumplimiento de contrato, a pesar de haber retirado los productos desde las bodegas de la tienda, perjudicando esta vez al local comercial en 51 millones de pesos.
Con otros dos cheques de la titular Stephanie Oyarzo, hija de Fabiola Sepúlveda, defraudaron en 19 millones de pesos más a la tienda Ripley. Todas las especies adquiridas fueron puestas a la venta a través de un sitio de Internet. La suma total de la defraudación superó los 200 millones de pesos.
La sentencia se dará a conocer la próxima semana, donde la fiscal Wendoline Acuña solicita una pena de 4 años de presidio por el delito de estafa reiterada.
En la misma audiencia se decretó la orden de detención para Cristián Pinda Aguilar, único imputado que no asistió.