Desde el 27 de enero de este año se encuentra desaparecido el
trabajador José Márquez Saldivia, sin que se vuelva a saber nada sobre su
paradero.
Desde ese entonces, la familia ha solicitado que la comunidad pueda
entregar algún antecedentes que permita dar con su paradero, considerando que
la última vez que fue visto estaba en una céntrica shoperia de Punta Arenas, a
la cual concurría habitualmente.
El caso está siendo trabajado por la Brigada de Homicidios de la PDI,
que ha realizado amplias labores de rastreo por Punta Arenas, tanto en sectores
apartados como diligencias en la ciudad, sin que estas puedan tener solución.
El tiempo ha pasado, ya van más de ocho meses, y la angustia de no
saber qué pasó con el trabajador se ha apoderado de la familia.
Constanza Márquez, hija del trabajador, escribió una carta, expresando
el dolor que ha tenido que pasar durante todo este tiempo.
“Aún sigo esperando tener una respuesta concreta con respecto a la
desaparición de mi padre, todos sabemos que cuando desaparece una persona en
extrañas circunstancias, como lo es en este caso, es porque hubo intervención
de terceros. Mi gran dilema es porque todo es tan lento, los procedimientos,
porque nadie es capaz de mirar más allá y darse cuenta que a mi padre lo
mataron y que, obviamente, hay gente que sabe pero por temor actúan como
cobardes y no dicen nada. Desde que desapareció mi papa he dicho que éramos más
que padre e hija, seres conectados de una manera increíble, éramos uno solo, y
ese día 27 de enero en la madrugada sentí como a mi corazón le enterraban algo,
sentí un dolor, una angustia, tanto que lloré sin saber el motivo. Me
arrepiento, me culpo, de no haber tenido valor, o de haber escuchado a mi
instinto de que algo andaba mal, no fui capaz de llamarlo y preguntarle si
estaba bien… No quería pensar lo peor, pero por dentro me moría y la angustia
me consumía, luego en la mañana me desperté con la noticia de que mi padre no
estaba, y es ahí donde no lo vi nunca más, donde perdí al hombre que le daba
vida a mi vida.