Con la presencia de la familia de la víctima en la audiencia de lectura de sentencia, los jueces condenaron a la pena de cinco años y un día de cárcel efectiva a un padre que abusó sexualmente de manera reiterada de su hija de 7 años.
De acuerdo a la sentencia de los jueces del Tribunal Oral en lo Penal, José Octavio Flores Vasquez, Jovita Soto Maldonado, y Claudio Neculmán Muñoz, se indicó que al condenado “se le priva de la patria potestad, si la tuviere y además, de todos los derechos que por el ministerio de la ley se le confieren respecto de la persona y bienes de la ofendida; a la interdicción del derecho de ejercer la guarda y ser oído como pariente en los casos que la ley designa; a la de sujeción a la vigilancia de la autoridad durante los diez años siguientes al cumplimiento de la pena principal; a la inhabilitación absoluta perpetua para cargos, empleos, oficios o profesiones ejercidos en ámbitos educacionales o que involucren una relación directa y habitual con personas menores de edad; y al pago de las costas de la causa”.
El hecho quedó al descubierto en el mes de julio, en esa ocasión tras ser delatado el acusado por su hija, se autodenunció ante Carabineros donde comenzó la investigación. Ante esto, y durante el juicio que se desarrolló la semana pasada, el imputado de 39 años pidió disculpa ante los jueces asegurando no tener explicación por lo que le hizo a su hija. Señala que todo comenzó hace dos años, cuando le pasaba sus manos por los genitales, transcurrían 15 días y volvía a recaer en lo mismo. Después, comenzó a sacarle su ropa, recaía una y otra vez, y más adelante hubo roces corporales. En otras oportunidades le pidió a la pequeña que le pusiera crema y que le hiciera masajes por unos minutos, ello ocurrió en tres oportunidades. La última vez que abusó de la menor fue el 14 de junio de este año; la niña no había ido al colegio porque le dolía el estómago, se fue a acostar a su cama y volvieron las tocaciones. La menor le contó a su madre, y ésta lo encaró, sintió mucha vergüenza y miedo de perder a su familia, por ello le pidió a su hija que guardara silencio, le hizo un gesto con la boca. Se fue a dormir a la casa de su mamá, al día siguiente fue a conversar con su pareja, trató de encontrar una solución, después llamó a su compadre y a su suegro y les contó lo sucedido, les dijo que se iba a entregar y eso hizo. Manifestó que el celular se lo entregaba a cambio de que le hiciera masajes. En su declaración el imputado en un comienzo le indicó a su esposa que eso quedaría entre los tres y pidió una terapia, sin embargo, ella le dijo que se entregara. Agregó que está consciente del daño que le ocasionó a su hija, y que va a ayudar a su hija no sólo en la parte económica, sino también para costearle un tratamiento picológico.
De acuerdo con los antecedentes investigados por la Fiscalía, los hechos se registraron desde el año 2013 a junio de este año, en circunstancias que la menor se encontraba en compañía de su padre en el domicilio que compartían en el sector sur poniente de Punta Arenas.
Se indicó, además, que el sujeto la presionaba con su teléfono celular, señalándole que no se lo pasaría si ella no realizaba actos de connotación sexual. El último lo realizó el imputado en horas de la mañana del 12 de junio pasado, cuando ingresó a la habitación de su hija para efectuarle tocaciones, obligándola a guardar silencio de lo sucedido.
Con estos antecedentes se le acusó por el delito de abuso sexual reiterado, donde la Fiscalía solicitaba una pena de ocho años de cárcel, pero el Tribunal accedió a cinco años y un día, que deberá cumplir de manera efectiva en la cárcel.
En el juicio la menor recordó que los hechos comenzaron cuando ella tenía siete años y que guardó silencio por temor, hasta que su madre se dio cuenta y le contó, lo que obligó a su padre a entregarse a Carabineros.